Murillo a dos pinceles

La Fundación Cajasol participa en el homenaje que se realizará al pintor sevillano Bartolomé Esteban Murillo. El homenaje se realizará a través de una exposición en la que se mostrará al público una reinterpretación de algunas de las obras del famoso pintor.

Esta reintrerpretación correrá de la mano y de los pinceles de dos reconocidos artistas pileños, Manuel Magdaleno y Gonzalo Sánchez Bernal, quienes tienen estilos muy diferenciados: Gonzalo trabajará el hiperrealismo, mientras que la obra de Manuel se basa en la figuración.

 

Murillo empezó a trabajar en 1630

 

Murillo comenzó a trabajar en 1630 como pintor independiente en Sevilla. En 1645 recibió su primer encargo importante: una serie de lienzos para la decoración del claustro de San Francisco el Grande. La serie estña compuesta por trece cuadros entre los que se incluye la obra “La cocina de los ángeles”, la más valorada de todo el conjunto debido a su minuciosidad y realismo.

Además de realizar cuadros sobre temática religiosa, Murillo también destacó como creador de tipos femeninos e infantiles, pues también le interesó la vida popular de su época.

En Murillo se reconoce el uso de colores brillantes, de vaporosas supersticiones y de fantasías elegantes y contenidas. Su pintura sufrió una evolución: sus primeros temas son de corte tenebrista y recogen la vida de los barrios pobres sevillanos. Sus últimos años los dedicó en especial a la realización de bellísimas y serenas inmaculadas.

Esta exposición, patrocinada por la Fundación Cajasol, con nombre “Murillo a dos pinceles” se podrá visitar hasta el 30 de septiembre en la Iglesia Lantana Garden de Sevilla.