Las lágrimas de San Lorenzo de 2017

En las noche del viernes 11 al sábado 12 de agosto, la Tierra cruzará por el mismo sitio que pasó el cometa Swift-Tuttle en 1992. Aquella bola de hielo y roca del tamaño de una gran ciudad dejó tras de sí una estela de polvo y pequeñas piedras que se convertirán en estrellas fugaces cuando choquen contra la atmósfera terrestre. Será algo parecido al paso de un coche contra una nube de mosquitos que se estampan contra la luna. Los restos del cometa, de pocos centímetros de diámetro, entrarán en la atmósfera a 160.000 kilómetros por hora, calentándose por la fricción hasta alcanzar los miles de grados de temperatura y ponerse incandescente.

En la Europa medieval se las empezó a conocer como lágrimas de San Lorenzo, un mártir que según la tradición murió asado en una parrilla. La fiesta en su honor se celebra el 10 de agosto, alrededor de los días en que nuestro planeta cruza la estela que nos dejó el Swift-Tuttle.

Para observar las estrellas solo es necesario alejarse tanto como sea posible de las luces de las grandes ciudades, que ahogan el brillo del cielo, y mirar en dirección nordeste, por encima del ecuador. Se podrán ver entre 100 y 150 meteoros por hora. También se pueden ver estrellas fugaces desde hoy hasta el día 16 de agosto.

Aunque dadas las fechas veraniegas las Perseidas son la lluvia de estrellas más popular en el hemisferio norte, a lo largo del año hay más de 100 eventos similares, que coinciden con el paso de la Tierra por las estelas de otros cometas.