La Estación Norte de Valencia cumple 100 años

El 8 de agosto de 1917 se terminaba de construir la Estación Norte de Valencia, diseñada por el arquitecto Demetrio Ribes. Un edificio que se ha convertido en uno de los más visitados de la ciudad y que rezuma serenidad y potencia.

La obra arquitectónica de Ribes fue declarada monumento histórico artístico en 1983. Se trata de una de las pocas estaciones modernistas que hay en España y una de las que posee una ornamentación muy singular inspirada en los movimientos ecléctico y regionalista.

El color verde y el rojizo se adueñan de una fachada con adornos cerámicos, mientras que el interior esconde un fabuloso vestíbulo, donde se aprecia la influencia y colaboración de artistas importantes de la época: Lluís Bru o los pintores José Mongrell y Gregorio Muñoz Dueñas.

 

La marquesina de la estación cuenta con 196 metros de longitud

 

La marquesina central de la Estación del Norte cuenta con 196 metros de longitud y 45 metros de luz transversal. Esta es la parte más relevante de la estación, pues en aquella época, la ingenieria de las luces y huecos era el gran reto que tenían los arquitectos. Es la obra más conocida y reconocida de Ribes y uno de los monumentos más representativos de la ciudad.

Lo más curioso es que nunca hubo una inauguración oficial del edificio, pues la estación que se utilizaba antes dejó de funcional y ese mismo día a las doce de la noche se puso en funcionamiento la nueva, que aún sigue acogiendo a decenas de trenes y viajeros todos los días. Su puesta en marcha se inició con una cierta controversia, ya que estuvo marcada por huelgas que se convirtieron en rutinarias y reclamaciones que retrasaron su arranque.

A pesar del paso de la años, la fisionomía de la estación no ha variado en exceso y aún se conservan la verja y las grandes farolas del exteriror. La parte que más se ha modificado ha sido el vestíbulo principal.