Todo fue casualidad

La puerta de la casa estaba abierta; dentro del domicilio, dos cuerpos, o más bien lo que quedaba de ellos… uno, recostado en una cama, y otro, yacía de costado. Eugenio Roberto Pricnic de 80 años y, María Elena Guido de 79, llevaban muertos aproximadamente un año sin signos evidentes de violencia en ninguno de los dos casos.

Roberto Pricnic de 43 años, es esquizofrénico. Deambulaba por una calle de Florida con lesiones en todo su cuerpo, cuando sus vecinos llamaron a una ambulancia y a su primo para que le socorriera.Ya en el hospital, una de las enfermeras quiso contactar con la familia de Pricnic, en ese momento fue cuando en el marco de una crisis nerviosa confesó que vivía con sus padres muertos.

Un año de oscuridad, de edor, de silencio, de dos cuerpos sin vida, de dos cuerpos en evidente estado de descomposición y de los que prácticamente solo podían apreciarse los huesos. Un año sin ver a la pareja, un año desde que su padre Eugenio insitiera en que su hijo tomase la medicación, un año sin que Pricnic dejase entrar a su domicilio ni siquiera para hacer ‘trabajos de impermeabilización’.