Plurinacionalidad

Andamos los socialistas enredados en un debate, en mi opinión, sumamente estéril cuando se viste de discrepancia y solo induce a la confusión de la ciudadanía y, con ella de nuestros votantes. Me refiero, cómo no, a la denominada plurinacionalidad.

Ante la duda, lo que procede es remitirse a los propios documentos y resoluciones aprobadas por el 39 Congreso Federal, y salir de dudas.

¿Qué dicen dichos documentos? No hay más que ir al que lleva por título Resoluciones del 39 Congreso Federal, y en su primer apartado, titulado Comisión 1. Marco estratégico, Ponencia Política y Social, página 41, podemos leer:

 

Proponemos una reforma constitucional federal, que mantenga la unidad del Estado, perfeccionando el carácter plurinacional del mismo, y que la soberanía reside en el conjunto del pueblo español, de acuerdo con los arts. 1 y 2 de la CE.

 

Fin de la cita. La palabra plurinacional no vuelve a aparecer en todo el texto. Para saber qué implica la inclusión de la misma en el documento, tenemos necesariamente que remitirnos a otro, mucho más detallado y de solo 11 paginas, al que también podemos acceder en la página web del PSOE, titulado Propuesta socialista de reforma constitucional: Por un nuevo pacto de Convivencia, y en el que a partir de su página 7 podemos leer qué propone realmente el PSOE al respecto del encaje territorial del Estado en la Constitución Española. Dice:

 

Así, de acuerdo con ese compromiso, los socialistas proponemos:

 

  • Incluir en la Constitución a las Comunidades Autónomas por su nombre. Incorporar la referencia a la autonomía de las Ciudades de Ceuta y Melilla.

 

  • Mejorar el régimen de cooficialidad de las lenguas de España con el objetivo de establecer su reconocimiento como lenguas del Estado y la garantía de la libertad de uso, sin discriminación, de cualquiera de las lenguas oficiales en los territorios de las respectivas Comunidades.

 

  • Reformar el Senado para convertirlo en una auténtica Cámara territorial. Redefinir sus funciones para vincularlas a las que derivan de la dimensión territorial (legislación básica del Estado, leyes con incidencia territorial, leyes de financiación, asuntos de la UE que afecten a las comunidades). Revisar su estructura y composición optando entre un modelo intergubernamental o un modelo representativo de las Comunidades.

 

  • Incluir el principio de lealtad federal entre el Estado y las Comunidades Autónomas. Impulsar los instrumentos de colaboración y cooperación entre administraciones. Precisar la responsabilidad respectiva del Estado y de las CCAA en relación con el cumplimiento de las obligaciones derivadas de los Tratados de la UE.

 

  • Racionalizar, clarificar y completar el sistema de distribución competencial, incluyendo la delimitación, al máximo posible, de los ámbitos respectivos en las competencias compartidas y enunciando de manera precisa los títulos competenciales de carácter horizontal del Estado.

 

  • Reconocer las singularidades de distintas nacionalidades y regiones y sus consecuencias concretas: lengua propia; cultura; foralidad; derechos históricos; insularidad; ultraperificidad; organización territorial o peculiaridades históricas de derecho civil.

 

  • Atribuir al Estado la garantía de la igualdad de todos los españoles en sus condiciones básicas de vida, en el disfrute de los servicios básicos esenciales, en el ejercicio de los derechos y libertades y en el cumplimiento de los deberes, así como la igualdad en el territorio en el que se resida.

 

  • Establecer los elementos fundamentales del sistema de financiación de las Comunidades Autónomas conforme a los principios de certeza, estabilidad, y equilibrio en el reparto de los recursos públicos y los de autonomía financiera, suficiencia, corresponsabilidad, coordinación, solidaridad y equidad interterritorial, definiendo la forma de operar de los mecanismos de nivelación financiera con el objetivo de dar la máxima transparencia a la garantía del principio de solidaridad a través del reconocimiento de niveles similares de servicios públicos; el alcance del concepto de esfuerzo fiscal similar en todos los territorios entendido como la existencia de una referencia normativa de tipos impositivos efectivos iguales; la atención a la precisión del Tribunal Constitucional de que la contribución interterritorial no coloque en peor condición relativa a quien contribuye, impulsando asimismo la convergencia de renta y riqueza entre las Comunidades que permita garantizar el principio de igualdad; y el reconocimiento de los imprescindibles instrumentos de cohesión, equilibrio y convergencia territorial.

 

  • Configurar en la Constitución una autonomía local fortalecida y sostenida sobre los principios de competencias propias, subsidiariedad y suficiencia financiera, el impulso a la cooperación intermunicipal y la protección de la igualdad de los ciudadanos en el acceso a los servicios esenciales en los municipios rurales.

 

  • Mantener la unidad del poder judicial y la preeminencia del Tribunal Supremo, orientado principalmente, mediante el recurso de casación, a la unificación de doctrina. Atribuir a los Tribunales Superiores de Justicia de las Comunidades la culminación ordinaria de la resolución de los recursos judiciales. Garantizar la independencia del Consejo General del Poder Judicial y posibilitar la desconcentración en las Salas de Gobierno de los TSJ de determinadas decisiones administrativas.

 

Sí. Han leído bien, la propuesta de reforma constitucional de los socialistas, es decir, la que afectaría a la ciudadanía en cualquiera de sus territorios y transciende el encendido y no poco impostado debate interno, no incluye ni desarrolla el concepto de “plurinacionalidad”. Por no incluir, tampoco incluye la expresión nación de naciones. Ni se sale por arriba, por abajo, izquierda o derecha, de la conocida como Declaración de Granada subscrita el 6 de julio de 2013 por todas y cada una de las federaciones que conforman el PSOE.

Tampoco, pues, de las resoluciones aprobadas por el 13 Congreso del PSOE de Andalucía, al que por no incluir la palabra plurinacionalidad en sus textos, se ha regado de reproches y advertencias por parte de los muchos portavoces autorizados del nuevo PSOE (menos Óscar Puente), alimentando a los medios de comunicación  de extravagantes titulares sobre división y disciplina, que más parecen buscar la satisfacción -y tal vez próxima complicidad- de dirigentes de otros partidos, pero es muy posible que alejen a nuestros votantes.

El debate, como decía al principio, resulta sumamente estéril y confuso en ausencia de una discrepancia que, ustedes mismos pueden comprobarlo, ni existe ni ha existido nunca sobre el papel. El PSOE sigue estando donde estaba, y ello debe ser motivo de tranquilidad para todos los españoles, en Andalucía, Cataluña o cualquiera de sus nacionalidades y regiones.

Nota.- Como añadido a tener en cuenta, la propia Declaración de Barcelona, también conocida como ‘Acuerdo entre la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE y la Comisión Ejecutiva del PSC por el catalanismo y la España federal’, textualmente dice:

El PSOE ofrece a la sociedad catalana y al conjunto de la sociedad española los acuerdos de Granada y, más concretamente, el documento Hacia una estructura federal del Estado” como una propuesta para seguir avanzando juntos“.

En dicho texto, ni siquiera aparece el término “nación”, refiriéndose siempre a “nacionalidades”.