La vida es danzar

Hace unos días la compañía sevillana Danza Mobile presentó un espectáculo de danza contemporánea y flamenco en el Hijinx Unity Festival de Caermarfon (Gales, UK), espectáculo al que hubiese ido encantado si no hubiese tenido compromisos laborales. Probablemente estas frases anteriores les dejarán indiferentes si no les explico que Danza Mobile no es una compañía de danza al uso, en realidad es un puzle y que este puzle, de 22 años de edad, combina cuatro piezas que pocas veces se han armado juntas: discapacidad, arte, participación social e inserción laboral.

Yo los conocí hace algo más de un año. Mi amiga Mercedes, que trabaja en el departamento de comunicación de esta entidad, me invitó al Festival Internacional Escena Mobile que organizan cada primavera en Sevilla. Debo confesar –ahora que no me oye- que fue una de esas invitaciones que aceptas por puro compromiso; ella siempre está dispuesta a colaborar en cualquiera de mis “ocurrencias” y me consideraba obligado a corresponder, sin demasiada confianza en que el espectáculo me fuese a gustar (la danza no es de lo que más me atrae) y, además, la obra a la que me invitaba era en uno de esos días en el que debes hacer malabares para cuadrar tu agenda. Pero acudí y vi la obra –Where is down? De las compañías Yugsamas Movement Collective y Danza Mobile (en septiembre se podrá ver en Zaragoza)- me emocioné, aplaudí a rabiar, agradecí sinceramente la invitación y, camino de mi siguiente cita, llamé por teléfono a cuantos pude para recomendarle la asistencia al festival. Desde entonces acudo a los actos que puedo y sigo este proyecto como si de algo propio se tratase.

Confieso que aquella primera vez acudí pensando que iba a colaborar con una obra social y preparado para justificar cualquier error que pudieran cometer no sin cierta condescendencia preventiva. Pero me encontré con un cautivador trabajo, sincero, honesto y realizado por buenos profesionales. Allí, en las puertas del sevillano Teatro Alameda, dejé un buen hatillo de prejuicios y de lugares comunes. Supongo que si me apresté a recomendar a mis amistades la asistencia al festival fue como penitencia que decidí auto-imponerme por minusvalorar este proyecto.

Podría escribirles páginas enteras sobre Danza Mobile, que además de una compañía de danza, es escuela, centro de arte y promotor de festivales. No sólo trabajan la danza sino otras artes plásticas y audiovisuales, pero sobre todo es un espacio de fusión del arte con la discapacidad y un centro de integración laboral. Les ahorraré más detalles porque los pueden localizar fácilmente por Internet y disfrutar de sus proyectos, ya que su agenda es internacional y bastante densa.

Eso sí, les recomiendo que no dejen pasar, como hice yo, veinte años para conocerlos ya que son uno de esos proyectos que te hacen renovar tu fe en que otro mundo no solo es posible sino que con toda seguridad lo veremos.

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