Apuntes de historia del socialismo italiano

En este artículo estudiamos la fundación del Partido Socialista Italiano y su agitada y compleja andadura hasta el triunfo del fascismo.

El movimiento obrero italiano se caracterizó por la existencia de multitud de ligas, asociaciones y sindicatos de tendencias anarquistas. La creación de un Partido socialista tardó en producirse si lo comparamos con el caso español, por poner un ejemplo de un país del sur europeo. En Génova, en el año 1892, se fundó el Partido de los Trabajadores Italianos, promovido por Filippo Turati, Claudio Treves y Leonida Bissolati. Al año siguiente, tomaría su nombre definitivo, Partido Socialista Italiano (PSI). El socialismo italiano comenzó teniendo fuerza en el norte industrializado.

A pesar de que el gobierno de Crispi intentó prohibir las formaciones y organizaciones de izquierdas, Turati consiguió ser elegido diputado en el año 1896, en unas elecciones en las que se consiguieron sacar dieciséis diputados. Tres años después, Turati fue inhabilitado como parlamentario y arrestado por haber participado en la conocida como protesta del estómago de Milán. Pero volvió a la cámara al ser reelegido. El PSI fue ocupando un lugar destacado en el parlamento italiano.

El día de Navidad de 1896 se publicó el primer número de “Avanti!”, el diario oficial del PSI. Su primer director fue Leonida Bissolati. Entre sus redactores destacó Ivanone Bonomi. La decisión de crear una publicación se produjo en el Congreso de Florencia de julio de ese mismo año. La redacción del periódico se trasladaría a Milán en el año 1911.

Si en el seno de todos los partidos socialistas europeos siempre hubo un intenso debate entre reformistas o revisionistas y revolucionarios, en el caso italiano las disputas fueron especialmente intensas, terminando por provocar disensiones y crisis profundas, a pesar de que, poco a poco, el PSI llegó a tener mucha fuerza electoral. Los principales líderes reformistas eran Turati y Bissolati. Esta postura reformista pretendía que el socialismo participase activamente en el parlamento y el juego político para llegar a acuerdos con otras fuerzas políticas de izquierda con el fin de promover reformas favorables para la clase obrera; de hecho, Turati apoyó a Giolitti cuando en 1904 sacó adelante un paquete de leyes laborales avanzadas: tutela sobre trabajo femenino e infantil, accidentes laborales, invalidez, vejez, negociación colectiva y cooperativas. La postura maximalista y revolucionaria era defendida por Arturo Labriola, que estaba muy influido por el anarcosindicalismo, una fuerza siempre importante en Italia. También habría una corriente intransigente, encabezada por Enrico Ferri.

Los reformistas consiguieron marcar la línea del Partido en los Congresos de 1900 y 1902, pero en 1904 cambió la situación. En ese año, el ala izquierda del Partido criticó que éste participará tan activamente con Giolitti, que empleaba este apoyo no sólo para gobernar sino para favorecer solamente a una parte de los obreros. Así pues, en el Congreso de Bolonia de 1904 la posición defendida por Turati quedó en minoría.

Turati permaneció en el Partido y pudo dirigirlo en la línea que defendía gracias a que recuperó la mayoría en el Congreso de 1908. Pero en 1911 la guerra en Libia provocó nuevos problemas internos. Se hicieron fuertes los maximalistas, contrarios a esta aventura, destacándose en esta oposición Benito Mussolini, y se hicieran de nuevo con la mayoría en el partido. Es importante también destacar la postura de Bissolatti, que entró en conflicto con el PSI a raíz de su negativa a oponerse a la guerra que Italia había emprendido contra los turcos en Libia. Ya en 1909 habían apoyado la idea de que había que votar a favor del aumento de los gastos militares propuesto por el gobierno. En 1911, los italianos decidieron actuar. En el mes de septiembre se publicó un “estado de quejas” contra Turquía, dueña del territorio y se declaró la guerra, a pesar de que el sultán estaba dispuesto a negociar. En noviembre se proclamó la soberanía italiana sobre la Tripolitana y la Cirenaica. Pero Italia se animó a seguir expandiéndose a costa del enfermo y decadente Imperio turco. Pues bien, al final Bissolati renunció a su acta de diputado, y al poco tiempo, sería expulsado del Partido Socialista. En este conflicto había más trasfondo ideológico. Bissolati y Bonomi eran partidarios de transformar el Partido Socialista en una especie de formación más revisionista, y que se colaborara con Giolitti. Bissolati fue uno de los protagonistas del grupo de los expulsados del PSI, junto con Matteotti, Bonomi y Ruini, por apoyar al gobierno de Giolitti, y que decidieron fundar en 1912 el Partido Socialista Reformista (PSRI). En 1913, la formación nueva alcanzó veintiún escaños. Bonomi sería ministro en 1916, y presidente del Consejo de Ministro entre 1921 y 1922. Matteotti, por su parte, sería partidario de la neutralidad en la Gran Guerra, algo que le traería duras consecuencias.

El estallido de la Primera Guerra Mundial provocó la enésima crisis de la formación política socialista, quizás de una forma más acusada que en otros partidos socialistas europeos, con la excepción del SPD. En principio, el socialismo italiano era contrario a la guerra, y así comenzó a reflejarlo “Avanti!”, pero Mussolini, en la dirección del mismo, se inclinó por defender la entrada de Italia en el conflicto. Mussolini dirigió un pulso a la dirección del Partido para que se adoptara su postura, provocando que se le despidiera del cargo y se le expulsara. El antiguo socialista iniciaría su particular aventura política para construir el movimiento fascista. Turati defendería la guerra solamente después de la Batalla de Caporetto en 1917, cuando Italia quedó en una dificilísima situación. La lucha de clases debía ser aparcada o puesta en un segundo plano frente a la defensa de la patria.

Después de la Gran Guerra, el PSI se convirtió en la principal fuerza política italiana, pero su acción estuvo paralizada por la falta de apoyo para llevar a cabo su labor revolucionaria final. En abril de 1919, la redacción milanesa de “Avanti!” fue incendiada. En marzo de 1921 la sede del Partido fue destruida por bombas de escuadristas fascistas. En ese mismo año, el Partido sufrió una nueva y muy profunda crisis por el abandono de un gran número de militantes decepcionados. Fue el momento en que se creó el Partido Comunista. Turati fue expulsado por sus posiciones políticas reformistas en 1922, ya que no casaban con el creciente radicalismo del PSI. En ese momento se fundó también el Partido Socialista Unitario con Matteotti como secretario, y también con Modigliani y Treves. Como vemos, la izquierda italiana estaba muy dividida y ese fue un factor que ayudó a que Mussolini se impusiera.

Desde las filas del Partido Socialista Unitario Matteotti se erigió como un adalid contra Mussolini, una vez que alcanzó el poder después de la Marcha sobre Roma, ocurrida en octubre de 1922. Matteotti, con una valentía poco comparable entre el resto de políticos contrarios a lo que estaba ocurriendo, siguió denunciando los intentos de Mussolini de imponer una dictadura.

El 30 de mayo de 1924, Matteotti se dirigió a los diputados en el parlamento para protestar sobre cómo se habían realizado las elecciones en el mes anterior, en las que consiguió revalidar su acta de diputado. Aquel discurso constituye uno de los momentos cumbres de la Historia parlamentaria italiana. En medio del rugir de los diputados fascistas, Matteotti fue explicando y denunciando todos los abusos cometidos en los comicios. Para el socialista estas elecciones habían sido un fraude. Al terminar, fue consciente de que su vida estaba sentenciada, y así lo comunicó a sus compañeros socialistas en la cámara. El 10 de junio sería secuestrado, y el 16 de agosto su cuerpo, en un avanzado estado de descomposición, fue encontrado en un bosque a las afueras de Roma.

Después del asesinato de Matteotti y la Secesión del Aventino, muchos líderes socialistas fueron encarcelados, algunos pasaron a la clandestinidad y otros consiguieron exiliarse.

En París, en 1930, los socialistas se reunificaron, destacando en esta tarea Pietro Nenni, aunque Turati colaboró también. En 1934, el PSI decidió participar con los comunistas en un frente popular contra la dictadura fascista.