La Unión Europea crece con enormes cantidades de dinero público

Como si se tratase de un banco central de la esfera soviética, nuestro Banco Central Europeo compra de forma masiva la deuda pública que emiten los gobiernos de los países miembros de la zona euro, y en especial, de España que así puede permitirse, y gracias a Dios, crecer y crecer con deuda pública superior al 102% de su PIB.

Pero el poderoso banco central alemán Bundesbank empieza a atizar al BCE que puede verse sometido a presiones políticas si prolonga en exceso su QE o quantitave easing, flexibilización cuantitativa que permite generar euros y ponerlos en circulación.

Se aumenta la oferta de dinero y se fomenta el aumento de las reservas bancarias comprando bonos de los gobiernos con problemas como España; aumentan los precios y se reducen las tasas de interés que están en 0%.

La inflación que se está generando en precios aún es pequeña 3%, pero la falta evidente de crédito aún por parte de las entidades bancarias puede dejar de hacer eficaz la expansión cuantitativa y eso es lo que preocupa a Alemania.

Las medidas extraordinarias aplicadas por el Banco Central Europeo, incluyendo la inyección masiva de liquidez en los mercados y la compra de grandes cantidades de bonos soberanos, han estimulado la economía al coste de convertir potencialmente a la entidad en el mayor acreedor de los gobiernos con el riesgo de atraer presiones políticas para que mantenga sus políticas laxas más tiempo del necesario, según ha advertido el presidente del Bundesbank, Jens Weidmann. “Las compras de bonos soberanos difuminan los importantes límites entre política fiscal y monetaria”, apuntó Weidmann, alertando de que esta circunstancia puede llevar “al ejercicio de presiones políticas sobre el Eurosistema para que mantenga las políticas muy laxas durante más tiempo del apropiado desde el punto de vista de la estabilidad de precios”. Recordemos que el pavor de los alemanes a la inflación es patológica después de lo ocurrido en los años 30 y la posterior subida al poder del Führer.

En este sentido, el banquero alemán consideró que en el contexto de estas compras de activos, los cambios en la política monetaria tienen un mayor impacto directo en los costes de financiación de los gobiernos que los movimientos de los tipos de interés.
“Proporcionando oxígeno a la economía, los bancos centrales pueden ofrecer un soporte vital, pero a largo plazo el suministro de oxígeno no puede reemplazar a un corazón sano”, apuntó Weidmann, quien añadió que, por contra, “si una bombona de oxígeno ocupa el lugar del ejercicio y una dieta saludable podría alargar la afección”.

De este modo, en opinión del presidente del Bundesbank, si las inyecciones masivas de liquidez por parte del banco central son utilizadas, no de manera temporal, sino para mantener bancos insolventes, la cuestión “puede ponerse difícil”.
En este sentido, Weidmann añadió que cuanta mayor protección y promesas de financiación ofrezca el banco central mayores serán los incentivos de las entidades para tomar riesgos excesivos.
“Ser demasiado restrictivo en la concesión de liquidez puede causar que una chispa se convierta en un incendio. Concederla demasiado libremente, por otro lado, y apuntalando entidades sin modelos sostenibles de negocio, puede suponer también que el agua utilizada para extinguir las llamas acabe causando más daño que el propio fuego”, apuntó el banquero alemán, subrayando la dificultad de determinar si un banco “es ilíquido o insolvente”.