El No es No era mentira. Desbancar al PP “cuanto antes” también

La moción de censura de Podemos fue derrotada por 170 votos en contra (PP, Ciudadanos, Coalición Canaria, UPN y Foro Asturias), 97 abstenciones  (PSOE-NCa, PNV y PDeCat) y 82  votos a favor (Podemos, ERC, Bildu y Compromis). El resultado es la continuidad al frente del Gobierno, del que en palabras de Sánchez, es el “indecente” Sr. Rajoy.

El discurso de defensa de la abstención del portavoz provisional del PSOE, el diputado Ábalos, resultó aseado, correcto. No hizo sino reconocer, que ni hay, ni había en octubre, ninguna posibilidad de articular un gobierno de izquierdas alternativo al del PP, aceptar que tanto en la investidura, como en la moción de censura, la única postura posible para un PSOE que cuenta con la histórica cifra de 85 diputados, era la abstención.

Después de lo sucedido en el PSOE, entre el 1 de octubre y el 21 de mayo, día de la victoria de Sánchez en las primarias, Ábalos rayó el esperpento al reconocer que “abstenerse tampoco es tan grave”. Parafraseando al escudero de Sánchez,  Óscar Puente, alcalde de Valladolid, abstenerse ya no equivale al zafio “estar con el culo en pompa a la derecha”.

Más allá de los obligados guiños de Ábalos a un futuro entendimiento con Podemos, el PSOE negó el apoyo a la moción de censura del partido morado y lo que es más grave, rechazó sin fecha su ofrecimiento para  apoyar una moción de censura propia del PSOE, lo que pone en cuestión las  verdaderas intenciones de Pedro Sánchez respecto a desalojar “cuanto antes” a Mariano Rajoy y al PP del Gobierno de España.

No resultan argumentos constructivos para la unidad de la izquierda, los del diputado Odón Elorza al ningunear a Pablo Iglesias negándole madurez, capacidad para el dialogo político y solvencia,  así como toda legitimidad y validez como candidato, ni los de Zaida Cantera al calificar de “circo” la moción de censura. Conviene subrayar que la legitimidad de Pablo Iglesias proviene de la posición de cuasi empate técnico en votos con el PSOE a la que el líder de Unidos-Podemos condujo a la coalición electoral en  las elecciones del 26 de junio de 2016.

La voluntad de Pedro Sánchez, de desalojar “cuanto antes” a Rajoy y al PP del Gobierno, ha sido reiterada insistentemente en los meses previos a las primarias, no solo por Sánchez, también por sus más directos colaboradores en la operación “Recuperar el Socialismo”. Una operación que ahora parece haber tenido como verdadero objetivo recuperar la Secretaria General del PSOE tras la dimisión de Sánchez el 1 de octubre de 2016.

Si para la Presidenta de Baleares Francina Armengol, “los ciudadanos no nos han votado para que pongamos al PP en el Gobierno” porque “eso sería traicionarlos”, para Sánchez la abstención del PSOE en la investidura del actual presidente del Gobierno, “no ha servido para cambiar nada”, porque persiste la “fractura social, económica, territorial y política”

Por su parte, Pilar Cancela, puesta por Sánchez al frente de la gestora en Galicia, afirmaba hace sólo unos meses que el PSOE “no apoyará una investidura de Rajoy ni de otra persona del PP, ni por activa ni por pasiva. Ni votando a favor, ni con la abstención”. “No es una palabra muy cortita y solo tiene dos letras: no es no“. Sin embargo, la abstención ordenada por Pedro Sánchez al Grupo Parlamentario Socialista y defendida por Ábalos, le da al Presidente del Gobierno Mariano Rajoy un nuevo balón de oxígeno, otro más.

El primer balón de oxígeno del Pedrismo al Gobierno del PP “hasta las orejas de corrupción”, se lo ha dado el diputado número 85 del PSOE, Pedro Quevedo, que por decisión de Pedro Sánchez ocupaba la segunda posición de las listas del PSOE-NCa por la provincia de Las Palmas, y que con su voto permitió a Rajoy la aprobación de unos Presupuestos Generales para 2017, que suponen 5.000 millones adicionales de recorte. Por otra parte, el rechazo a la moción de censura de Podemos, supone asimismo el abandono de la aritmética tramposa del Pedrismo, según la cual, resultaba posible un gobierno de “izquierdas” alternativo al del PP.

Un gobierno delirante, sostenido por los 85 diputados del PSOE más Podemos y los nacionalistas catalanes y vascos. Un gobierno Frankenstein que Pedro Sánchez intentó hasta la víspera misma del 1 de Octubre de 2016, de acuerdo con lo manifestado a los medios de comunicación por el portavoz del PNV en el Senado, Jokin Bildarratz y que según el exsenador  de ERC, Santiago Vidal, implicaba el compromiso con los dirigentes de ERC de no aplicar el artículo 155 de la Constitución ante el referéndum secesionista de Cataluña.

El rechazo al “Indecente” Sr. Rajoy, unido al general rechazo a la corrupción del Partido Popular, sirvió de combustible para alimentar el fuego del falso debate en torno al no es no, tanto como  la aritmética tramposa del gobierno alternativo de izquierdas, alentó hasta ayer mismo el si es si y el innecesario,  por obvio “Somos socialistas”.

Con la abstención y sobre todo con el rechazo a plantear una moción de censura alternativa, Sánchez se lava las manos y abandona a los ciudadanos como rehenes de la “fractura social, económica, territorial y política” que representa el Gobierno de Rajoy. Por ello, a estas alturas, solo los hooligans del Pedrismo y aquellos que esperan un puesto en las listas, niegan la evidencia de que Pedro Sánchez mantuvo el no es no  por pura táctica política, para garantizar su supervivencia, sin ninguna convicción ideológica.

Atrás queda la “gran coalición de izquierdas con todas las fuerzas progresistas”, “para “liderar el cambio político” cuando España necesitaba, un “gobierno fuerte y progresista”, superado ya el inútil pacto “Reformista y de Progreso” con Ciudadanos y olvidado el farisaico arrepentimiento por “tachar a Podemos de populista” así como el propósito de “trabajar codo con codo con Podemos”,  reducido  ahora a un mero gesto retórico.

Tras las primarias, los mismos argumentos que sirvieron al Comité Federal para decidir la abstención en la investidura de Rajoy (la abstención mala) y evitar con ello unas terceras elecciones de muy incierto resultado para el PSOE, sirven ahora para defender la abstención ante la moción de censura de Podemos (la abstención buena).

El PSOE de Pedro Sánchez, no podía dar un “si” a la moción de censura reconociendo el empuje del partido morado, pero tampoco dar un “no” que pudiera ser interpretado como un apoyo explícito al Gobierno del “indecente” Sr. Rajoy. Con la abstención, el PSOE de Pedro Sánchez cede a Podemos la iniciativa y lo que es peor, renuncia al liderazgo político de la izquierda como principal partido de la oposición frente al Gobierno de Mariano Rajoy.

Efectivamente, como sostuvo el Sr. Ábalos en el Congreso, por encargo de Pedro Sánchez, la abstención no es tan mala, ni lo era en octubre, ni lo es en junio. Simplemente es la única salida al alcance del PSOE. Lo que ha venido a evidenciar la moción de censura de Podemos es que Pablo Iglesias tiene a Pedro Sánchez y con él al PSOE, atrapado en su propia mentira,  atrapado en el no es no.

Ahora las cuentas falsas ya no salen para el gobierno alternativo de izquierdas, y una vez  reconquistado el sillón de Ferraz ya no hay ninguna prisa para una moción de censura y menos aún para unas terceras elecciones generales. Ahora lo que procede es, en palabras de Pedro Sánchez, abrir un “espacio de dialogo en el Congreso”, como si la Cámara Baja no fuera en  sí misma un espacio de dialogo.

Por su parte Margarita Robles recién nombrada portavoz del Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso de los Diputados reduce el mencionado espacio de dialogo a un “ámbito de trabajo parlamentario en favor de los jóvenes” y excluye de facto la posibilidad de una moción de censura del PSOE en esta legislatura.

Por tanto el PSOE de Pedro Sánchez seguirá en la oposición, pero renunciando a la responsabilidad de liderarla para construir un gobierno alternativo de izquierdas. A pesar de las declaraciones de urgencia y de los “cuanto antes”, Pedro Sánchez abdica de liderar un acuerdo político que permita revertir la “fractura económica, social y política”.

Por otra parte, en el 39 Congreso del PSOE, Pedro Sánchez se ha decidido finalmente por uno de los modelos de Estado que ha defendido sucesivamente. Opta por la España plurinacional, abandonando el modelo establecido en la Constitución de 1978 y renunciando a construir un consenso político amplio en torno a la federalización del Estado de la autonomías tal y como proponía la declaración de Granada aprobada por el Consejo Territorial del PSOE.

Asumiendo con matices el modelo defendido por Podemos y por el Partit dels Socialistes de Catalunya, PSC, el reelegido Secretario General del PSOE cercena cualquier posibilidad de acuerdo con Ciudadanos. Además el viaje a ninguna parte de Sánchez con su modelo de España, como nación de naciones, tampoco servirá para “calmar las ansias secesionistas” como ha señalado el histórico socialista Alfonso Guerra.

Por todo ello, no cabe esperar ninguna moción de censura viable al Gobierno del PP promovida por el PSOE de Sánchez. El no es no de Pedro Sánchez era mentira y las supuestas intenciones de desbancar al PP del Gobierno de España “cuanto antes” también.