El tiempo (y el tren) perdido

Existe una preciosa librería en Granada llamada “El tiempo perdido” que les recomiendo. Abrió hace menos de un año y es un rincón único para los amantes de los libros y de las librerías. Pueden pensar que les hablo de ella hoy porque para abrir una librería en los tiempos que corren hace falta más que valor; igual en el futuro escribo sobre esto, pero no hoy. Si la traigo a colación es porque el padre de Daniel, el librero, no ha podido conocer aún ese proyecto de su hijo más que en fotos.

Daniel es hijo del humorista, cantante, compositor y comunicador Paco Aguilar. Paco vive en Sevilla y padece esclerosis múltiple. A pesar de ello, y de que no puede caminar, lleva una vida completamente autónoma gracias a un carro eléctrico con el que es habitual verlo por las calles de su ciudad natal. Va y viene a su trabajo en Canal Sur Radio, al mercado, viaja solo y, en general, su vida no es tan diferente a la del resto de los mortales. Pero claro, su autonomía personal está condicionada al motor de su silla que hace que esta no se pueda plegar ni se puede transportar de cualquier manera o guardarse en el maletero de un vehículo convencional. Por ello sus medios de transportes quedan reducidos a dos: trenes y vehículos adaptados (los conocidos eurotaxis) y aquí es donde entra la desconocida, para él, librería granadina de su hijo.

Entre recortes, malas decisiones políticas -tomadas en la sede del Ministerio de Fomento y ejecutadas por Adif y Renfe-, por desidia y por vete tú a saber qué otras cosas, Granada está incomunicada ferroviariamente. No es posible llegar en tren a la cuarta ciudad de Andalucía y sede del monumento más visitado de España. Si quieres ir en tren desde Sevilla, como es el caso, al llegar a Antequera tendrás que abandonarlo para continuar el recorrido en autobús; algo que es una incomodidad para la mayoría de los usuarios del transporte público, pero que invalida esta opción para personas como Paco. La única manera para él de acudir a la ciudad donde reside su hijo, es contratando sendos eurotaxis que lo lleven hasta allí y lo devuelvan a casa; algo que, no hace falta explicar, convierte en prohibitivo el trayecto para cualquier economía.

 

Gobernar no es gestionar recortes. Gobernar es pensar en todos, es solucionar, es ilusionar… pero sobre todo es respetar a los ciudadanos y Granada es la ciudad andaluza que en este momento está más falta de ese respeto por parte de los gobernantes

 

Aunque en honor a la verdad hay que decir que podría ir de otra manera, curiosamente la incomunicación ferroviaria que padece Granada sólo le afecta a los ciudadanos de a pie; el tren turístico de lujo Al Ándalus no tiene ningún problema para acceder a la ciudad a través del nudo ferroviario de Moreda.

Resumiendo, Paco tiene dos posibilidades, siempre que esté dispuesto a gastarse una fortuna en el viaje: ir en taxis adaptados o apuntarse a un viaje turístico de lujo por una Andalucía que ha recorrido infinitas veces trabajando.

Lógicamente los deseos de un padre por conocer in situ el proyecto de su hijo no deja de ser una anécdota, pero cambien la librería por una enfermedad o por cualquier otro tipo de desgracia; piensen en la cantidad de personas que no pueden disponer de un coche propio para trasladarse o no pueden usarlo, como es el caso que les expongo. Es intolerable que en la era de la movilidad una ciudad de la relevancia de Granada permanezca aislada de conexiones públicas, recibiendo exclusivamente promesas de un memorable futuro envuelto en el papel de un veloz AVE.

Pero además de este agravio ferroviario la ciudad de la Alhambra no vive precisamente unos buenos años, únanle la deslocalización del tribunal Superior de Justicia de Andalucía, los agresivos recortes en la sanidad, el cierre del Museo Arqueológico…

Gobernar no es gestionar recortes. Gobernar es pensar en todos, es solucionar, es ilusionar… pero sobre todo es respetar a los ciudadanos y Granada es la ciudad andaluza que en este momento está más falta de ese respeto por parte de los gobernantes.

| Javier Polo |