En esta tierra viven millones de personas

El continente africano lleva años siendo un lugar en el que parar a reportar, llenarse los bolsillos de diamantes o expandir multinacionales en tierra barata. Desde que comenzó la crisis económica mundial en el 2007, y marcada en 2008 con la caída del banco estadounidense Lehman Brothers, África se ha convertido en el foco de las multinacionales para, entre otras cosas, comprar tierra a precio de saldo. Las zonas para deforestar son más amplias y la mano de obra muy barata. Así, muchas multinacionales se desplazaron a este terreno para explotarlo y de esa manera, hacer negocio.

Según un informe de Unjust Enrichment: How the IFC Profits from Land Grabbing in Africa (Enriquecimiento injusto: cómo la IFC se beneficia de la usurpación de tierras en África)  afirma que el Grupo del Banco Mundial, en concreto la Corporación Financiera Internacional (IFC), la principal institución internacional de desarrollo dedicada al sector privado en los países en desarrollo, ha financiado indirectamente algunas de las invasiones de tierras por empresas privadas en África.

El precio del “desarrollo”

En los últimos años se calcula que la invasión de empresas internacionales ha ocupado más de 60 millones de hectáreas del terreno africano, para hacernos una idea de la dimensión, España tiene 50 millones de hectáreas de superficie en total. Todos estos costes ecológicos, así como sus consecuencias sociales y demográficas, se han conocido como el precio del “desarrollo”.Los defensores de esta práctica, incluido el Banco Mundial, afirman que los proyectos aumentan “la productividad de la tierra mal aprovechada y fomentan el trabajo”. La realidad es otra.

Empresas como Trident o Konkola se han instalado en Zambia, la mina de níquel y cobre han obligado a miles de personas a desplazarse. La búsqueda de oro en Guinea han llevado al desalojo a la fuerza de cientos de familias y han causado un serio impacto daño medioambiental.

Tierra barata

Después de dos años de investigaciones, Unjust Enrichment (enriquecimiento injusto), apoyado por la organización Devepment Internacional, ha sacado a la luz, el impacto humano y ambiental que ha supuesto la usurpación de tierras en el continente africano: Los fondos de capital privado financiados por la La Corporación Financiera Internacional (IFC), organismo que integra el Grupo Banco Mundial, han hecho que millones de personas tengan que desplazarse de sus hogares, la deforestación ha creado serios problemas medioambientales y la utilización de mano de obra barata (casi esclava) ha permitido a los inversores, el ahorro, incluso en recursos tecnológicos, en ocasiones es más barata la mano de obra que la maquinaria que la reemplazaría.

11 proyectos respaldados por clientes de la IFC

En África, el informe descubrió 11 proyectos respaldados por clientes de la IFC que han transferido aproximadamente 700.000 hectáreas de tierra a inversores extranjeros. Los costes que tienen que asumir las empresas

Los costes que tienen que asumir las empresas al invertir en los países del tercer mundo, son mucho menores que en los países desarrollados, lo que les permite obtener una mayor utilidad, sin dejar beneficios justos en tierra de las inversiones. Por otro lado, instalar las fabricas en el tercer mundo, les facilita el acabar con la poco competencia que puedan llegar a tener a nivel local. Cuando una multinacional construye una fabrica en un país subdesarrollado, la competencia local para ese sector desaparece. A cambio de todo lo anterior, los inversionistas extranjeros dejan un poco de empleo y algo de recursos por impuestos, lo que indudablemente no corresponde con los beneficios obtenidos por la empresa inversora.

La usurpación de tierras y recursos naturales en países en desarrollo se ha convertido en el actual modelo de crecimiento sin tener en cuenta el sufrimiento, desplazamiento y la muerte de miles de personas.