El reto de una vida

Ferran Latorre (Barcelona, 1970) acaba de culminar la ascensión al Everest. Además venció a otros trece colosos de más de ocho mil metros. Su patrocinador CaixaBank, tuvo la oportunidad de entrevistarle:

Ferran, después de tantos años, cuando estás a punto de alcanzar la cima, no solo de esta montaña, sino de un reto tan enorme ¿Cómo fueron los últimos metros? ¿En qué pensabas?

Como te puedes imaginar es muy emocionante. Cerca de la cumbre se te vienen a la cabeza, no todos los recuerdos, porque es imposible acordarte de todo, pero intuyes que es un momento importante de tu vida y se disfruta de ello, porque son muchos años y poderlo vivir es muy bonito.

Tenías una relación especial con el Everest ¿Por eso lo dejaste para el final?

Cuando empecé con el patrocinio de CaixaBank fui al Everest, pero ese primer intento no salió bien. Entonces decidí dejarlo el último. Me parecía una manera bonita y épica de concluir este proyecto. Era el objeto de deseo de mi adolescencia, de mis ansias por ser alpinista y escalar montañas, así que opté por dejarlo hasta el final.

¿Dónde has encontrado las mayores dificultades en esta ascensión?

Hubo un momento crítico. Sobre la una de la noche el sherpa que me acompañaba se retiró, no se encontraba bien para seguir y uno de los reguladores se le había averiado. Esa sensación de quedarte solo, aunque había más gente en la montaña, pero sin la persona con la que habías planeado subir… además fue en un momento en el que hacía muy mal tiempo, casi el peor de toda la ascensión, con mucho viento, nevaba más fuerte… ahí puedes llegar a tener dudas. Han sido cinco días fuera del campo base y en ese tiempo puede pasar de todo. Otro momento complicado fue cuando cogí una gripe o algo similar. Te puedes venir un poco abajo, viendo que pierdes aclimatación. Durante una expedición tan larga pasas por muchas fases psicológicas y hay momentos de duda, momentos en los que no sabes cómo te va a ir. Son situaciones difíciles.

Llegaban muchas noticias desde allí. Una de ellas era cierta masificación de la montaña ¿Había tanta gente en el Everest este año?

Sinceramente, no. Creo que este año había menos gente que en otras temporadas. Lo que apuntas fue en 2012, pero este año había una afluencia normal. Hay muchas más expediciones a la vez en el Mont Blanc, por ejemplo. Creo que está sobredimensionado lo que se cuenta del Everest. Sí hay otros alpinistas pero no tienes la sensación de estar acompañado. El día que hicimos cumbre no fueron más de treinta personas las que llegaron, y tampoco es un número excesivo.

Durante esta última etapa has colaborado con un proyecto de investigación financiado por la Fundación Bancaria “la Caixa” para saber más sobre la EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) ¿Animarías a otros alpinistas a sumarse a proyectos de este tipo?

Claro. Una parte muy importante de esta expedición es que haya servido para la investigación científica. Además de la utilidad deportiva y la de motivación para otras personas, estoy orgulloso de que investigadores de mucho prestigio y talento se hayan fijado en mí y en este proyecto para poder contribuir a sus estudios. Una de las cosas que me alegra de este reto es que creo que he sido capaz de construir complicidad y amistad con mucha gente.

Ferran, para concluir, tú definiste este reto como “el reto de una vida”, pero eres una persona bastante joven, así que la pregunta es obligada. Y ahora ¿qué?

((Risas)) Ahora me gustaría acercar esta experiencia a la gente para motivarles en la vida, en sus proyectos personales, como ha sido mi caso. Y todavía tengo cuerdecilla para algún proyecto deportivo… pero no lo voy a revelar.