Las cavilaciones de un naïve, ante la maternidad subrogada

El pasado 18 de mayo el Comité de Bioética de España CBE presentó un informe «sobre los aspectos éticos y jurídicos de la maternidad subrogada». En dicho informe el CBE pedía por unanimidad prohibir esta práctica a nivel mundial «en garantía de la mujer y del niño».

A estas alturas de la vida, con casi sesenta años y con cierta experiencia profesional y docente a las espaldas, uno ha aprendido algunas cosas de cierta importancia. Una de ellas, es que siempre hay un tonto, muy tonto, o un listo, muy listo dispuesto a dar una respuesta simple, muy simple (SI/NO), a un problema complejo, altamente complejo. Me refiero a la maternidad subrogada.

Quien busque en este artículo una respuesta taxativa no la encontrará, yo me abstendré de dar un Si o un No taxativos como respuesta, con lo que seguramente, ante el aplomo con el que algunos se decantan en sus columnas periodísticas y en sus intervenciones por el No a la maternidad subrogada, el naïve, al que me refiero, debo ser yo.

La primera de mis dudas (para buscar la verdad es imprescindible la duda), se plantea, al hacer abstracción de la intervención del dinero. ¿Cuál sería mi opinión en ausencia de interés lucrativo?, ante la denominada “gestación subrogada altruista”.

Valoro dar la vida a un ser humano como un acto de amor. Asimismo, entiendo como un acto de responsabilidad el asumir el compromiso de atender las necesidades del nacido garantizando la cobertura de las condiciones materiales, afectivas y educativas necesarias para el desarrollo de una vida plena.

Considero que estoy ante unas de esas raras acciones que ennoblecen de verdad a la especie humana, cuando estos dos valores (amor y responsabilidad) representativos de lo mejor de la humanidad, se completan con el acto de fraternidad que la madre gestante altruista realiza al traer, sin ánimo de lucro, un nuevo ser humano a este mundo, como así ocurre desde hace unos años en diversos países tales como Reino Unido, Canadá, Sudáfrica, Grecia….

Por tanto mi respuesta en caso de ausencia de interés económico, es que la maternidad subrogada constituye un ejemplo inigualable de hasta dónde puede llegar la fraternidad entre los seres humanos. Yo por tanto, lo que le sugiero a la Comisión de Bioética de España es que exija del Gobierno de nuestro país la prohibición del dinero.

Nunca he aceptado de buen grado el derecho que se atribuyen el Estado, la jerarquía de la Iglesia, la jerarquía de la profesión médica o el CBE con el Dr. Nombela al frente para decirme como debo vivir mi sexualidad, como debo morir, o como debo acceder a la paternidad.

Por otra parte constato que la naturaleza no establece restricciones de carácter Bioético, ya que en el mundo natural, cualquiera puede ser padre o madre, salvo que necesite uno de los costosos tratamientos de fecundación in vitro, más de 3.000€ por ciclo, que ofrece en la actualidad la medicina privada moderna, a quien puede pagarlos, ya que son muchas las parejas excluidas de los tratamientos de reproducción asistida en el sistema sanitario público.

He de reconocer que es escuchar el nombre del prestigioso Dr. Cesar Nombela y me hecho a temblar en lo que a libertades y derechos individuales se refiere.

Y es que el Dr. Nombela habla en nombre de la Bioética, para decirnos a todos y a todas, desde sus creencias y convicciones personales, absolutamente respetables, pero personales, como debemos morir y como debemos ejercer el derecho a ser, o no ser, madres o padres.

El Dr. Nombela es uno de los máximos exponentes de la Bioética española en la lucha contra la eutanasia o muerte digna, es el ariete de la profesión médica más ultraconservadora contra el derecho al aborto de la mujer y se constituye asimismo en el máximo exponente contra la regulación de la maternidad subrogada, tanto altruista como lucrativa.

Me preocupa escuchar al reelegido Secretario General del PSOE, alinearse con las posiciones del doctor Nombela en esta materia, y ello sin consultar a la militancia.

Considero que la posición del PSOE sobre un tema tan complejo, que afecta a las libertades esenciales de todos los ciudadanos, no debieran adoptarla tres o cuatro compañeros o compañeras de la dirección o el Secretario General en consulta consigo mismo.

Considerar como hace la mayoría del CBE que “Todo contrato de gestación por sustitución, lucrativo o altruista, entraña una explotación de la mujer y un daño a los intereses superiores del menor”, me parece absolutamente arbitrario y basado únicamente en los prejuicios, creencias y valores morales de los miembros que lo integran, sin base jurídica, ni científica alguna, sabiendo además, como saben, que no son pocas las parejas que acuden a la maternidad subrogada por prescripción médica, lamentablemente fuera de nuestro país, porque está prohibida en España.

El Comité no solo pide anular los contratos, sino también, sancionar a las agencias que se dedican a esta actividad, en lo que en mi opinión es un monumento al absurdo, ya que en la era de internet, la información puede estar alojada en servidores ubicados en cualquier país del mundo.

Por último, me parece alarmante que el CBE solicite la revisión de las condiciones de filiación registral del hijo concebido por maternidad subrogada, establecidas por la Instrucción 15317 de la Dirección General de Registros y del Notariado (DGRN), de fecha 5 de octubre de 2010 sobre régimen registral de filiación de los niños nacidos mediante gestación por sustitución fuera de España, (filiación por adopción o filiación directa por sentencia judicial).

El CBE propone asimismo, no reconocer la paternidad “para desincentivar que sea un medio de conseguir lo que legalmente está prohibido”, transformando así el asunto en un problema de derechos del menor, cuando el más elemental sentido común dice que en estos casos el interés supremo que debe primar es el de la seguridad jurídica de los menores nacidos.

En definitiva, a mi juicio es preciso legislar sobre esta materia, y entretanto, proceder a la filiación de los menores nacidos por gestación subrogada como hasta ahora, es decir analizando caso por caso.