“Pokémon Go”, la causa de la condena

Un estudiante de Derecho ruso de 22 años ha sido condenado a tres años y medio de libertad condicional por difundir a través de Internet un vídeo en el que se le veía jugando a Pokémon Go en una catedral rusa.

Todo empezó cuando Sokolovski colocó en Youtube un vídeo en el que se le veía cazando pokémons en la catedral de la Sangre, que es el templo construido en el lugar donde en 1918 fueron fusilados el zar Nicolás II y la familia imperial rusa. Los órganos de orden público se interesaron por el vídeo y descubrieron que Sokolovski había colgado un total de nueve cortos en los que, entre otras cosas, argumentaba a favor del ateísmo.

Además del vídeo en el que cazaba pokémons, el chico también había colgado nueve vídeos más en los que argumentaba a favor del ateísmo. Con más inri, se consideró que los vídeos eran ofensivos para los creyentes. Posteriormente, las autoridades registraron el domicilio del estudiante en el que encontraron un bolígrafo con cámara sin licencia, por el que también ha sido condenado.

La pena ha sido impuesta por la transgresión de varios artículos del Código Penal como la ofensa a los sentimientos religiosos o la incitación al odio.

 

Condenado por jugar a Pokémon y por poseer un ‘bolígrafo espía’

 

La juez, a la que el político liberal Dmitri Gudkov ha calificado de “Neandertal”, decidió que los vídeos sospechosos “contienen la negación de la existencia de Dios” y “actitudes socio-psicológicas dirigidas a escandalizar y producir protestas en la sociedad” y que, en ellos, los fieles “son representados como enfermos e idiotas”. También dijo que los vídeos de Sokolovski “valoran de forma humillante al patriarca Kiril, al que juzgan no solo en calidad de persona física, sino como dignatario dela Iglesia Ortodoxa”.

La sentencia ha alegrado a Sokolovski, su familia y sus amigos, porque la fiscalía era mucho más severa que la juez y pedía para el joven nada menos que tres años y medio de prisión. No obstante, todos los artículos del Código Penal por los que ha sido condenado el estudiante podrían haberse aplicado también con penas mucho más leves que la impuesta.

La familia ha resultado muy satisfecha con la condena, pues en un principio se pedían tres años y medio de prisión.