La desaparición de las niñas de Aguilar cumple 25 años

Han pasado ya 25 años desde que Virginia Guerrero y Manuela Torres, dos menores de 14 y 13 años, desaparecieron. Las dos adolescentes quisieron pasar la noche en la discoteca El Jardín de Cupido, en Reinosa (Cantabria) y para volver a casa hicieron autostop. Fue entonces cuando un coche blanco que paró a recogerlas, se las llevó sin dejar rastro.

El revuelo de la desaparición consiguió que muchas personas llamaran para asegurar que habían visto a las niñas en Francia, pese a que  la Interpol no logró encontrar ningún rastro. Seis años después, un joven de Cantabria informó a la Guardia Civil que creyó haberlas visto en algunos locales en los que había residido como okupa en Madrid y Barcelona.

El caso continúa en los archivos del Juzgado de Cervera de Pisuerga, pero sin ningún dato que consiga reabrirlo. Después de 25 años, las jóvenes de Aguilar que dejaron desoladas a sus familias desde 1992, permanecen en paradero desconocido.