El estado de Arkansas lleva a cabo su primera ejecución

El estado de Arkansas ha llevado a cabo este jueves por la noche su primera ejecución en 12 años, después de que el Tribunal Supremo de Estados Unidos emitiera sendas órdenes en las que se negaba a detener el ajusticiamiento de Ledell Lee, prevista para esta misma noche.

El de Lee era uno de los ocho polémicos casos de condenas a muerte que el estado de Arkansas quiere llevar adelante antes de que concluya el mes de abril, cuando caduca uno de los fármacos que se utiliza en la fabricación de la inyección letal.

Lee, de 51 años, ha sido declarado muerto a las 23.56 horas, doce minutos después de que se le inyectaran los fármacos para su ejecución, según ha indicado el portal de noticias Arkansas Online.

El tribunal de apelaciones retrasó la hora de la ejecución mientras consideraba un recurso del caso presentado por la defensa de Lee, en el que pide más tiempo para examinar las pruebas genéticas en el caso, si bien finalmente ésta ha seguido adelante.

La Justicia ha bloqueado, por el momento, las ejecuciones de las condenas de Bruce Ward, Don Davis y Stacey Johnson, todas previstas para antes de este jueves. No obstante, quedan otras tres pendientes, programadas para la próxima semana.

En la víspera, la jueza del tribunal del circuito del condado de Pulaski Alice Gray prohibió el uso de los suministros estatales de bromuro de vecuronio, uno de los tres componentes del fármaco que se utiliza para llevar a cabo las ejecuciones por inyección letal en el estado, bloqueando de este modo todas los ajusticiamientos de forma temporal.

La semana pasada, otro juez del condado, Wendell Griffen, había emitido una orden prohibiendo al estado suministrar la inyección que estuviera fabricada con sus suministro de este fármaco, debido a su adquisición presuntamente fraudulenta.

Motivos de los 8 condenados

El motivo para acabar con tantos condenados en tan poco tiempo es, según la Coalición para Abolir la Pena de Muerte de Arkansas, evitar que caduque uno de los tres componentes de la inyección letal. Las últimas existencias de la sustancia, un ansiolítico de efecto rápido, expiran en mayo. Y las posibilidades de obtener nuevas partidas son extremadamente difíciles dada la negativa de la industria a facilitarlas para ejecuciones.

En Estados Unidos la aplicación de la pena capital, legalizada en 32 estados, no ha dejado de caer desde 1999. Ese año se llevaron a cabo 223 ejecuciones; en 2016 fueron 30. Este descenso corre en paralelo a la pérdida de apoyo entre la población. En las últimas dos décadas, sus defensores han retrocedido hasta el punto de que en 2016 por primera vez quedaron por debajo del 50%, según un sondeo de Pew Research.

El esperpento en que han desembocado algunas ejecuciones ha ayudado a este cambio de tendencia. Uno de los casos más terribles fue el de Clayton Lockette, ejecutado en abril de 2014. Su agonía duró 43 minutos. Entre atroces convulsiones, el preso, atado a la camilla, llegó a alertar a sus verdugos de que “algo no funcionaba”.