Afganistán anuncia la muerte de 67 presuntos insurgentes en el país

El Gobierno de Afganistán ha anunciado este martes la muerte de 67 presuntos insurgentes en el marco de las operaciones de seguridad llevadas a cabo durante las últimas 24 horas en el país.

En su comunicado, el Ministerio de Defensa ha detallado que las operaciones han sido llevadas a cabo en las provincias de Badghis, Fará, Faryab, Ghazni, Helmand, Herat, Jost, Kabul, Kandahar, Kapisa, Kunduz, Nangarhar, Sar-e-Pul y Uruzgán.

Así, ha indicado que 17 de los supuestos insurgentes murieron en la provincia de Kunduz, doce en Badghis, doce en Helmand, once en Uruzgán, nueve en Kandahar. Los otros seis murieron en el resto de provincias.

El ministerio ha resaltado además que entre los muertos figura un alto cargo de los talibán, identificado como el mulá Shahwali, quien murió en una operación en la provincia de Helmand.

La guerra de Afganistán

El golpe militar que en 1978 llevó al poder a un grupo de jóvenes oficiales izquierdistas y a establecer un régimen comunista dirigido por Mohamed Taraki marca el inicio de la tragedia reciente de este país.

Las reformas socializadoras y laicas del nuevo gobierno encontraron una enorme resistencia en una población aferrada a un pensamiento islámico anclado en el pasado y que vivía en una sociedad aún con rasgos feudales. La resistencia pronto se concretó en guerrillas islamista de “mujahidines”. Los problemas internos de las dos principales tendencias comunistas precipitaron la intervención de la URSS en 1979.

Esta intervención marca el apogeo de la fase de expansionismo soviético que caracteriza la segunda mitad de los setenta y llevó a la inmediata reacción norteamericana. Washington consideraba que este país asiático se hallaba fuera de la zona de influencia soviética y articulo una dura respuesta: embargo de grano para ser exportado a la URSS y ayuda militar a la guerrilla islamista.

La guerra rápidamente se estancó y mientras los más de 100.000 soldados soviéticos controlaban las ciudades la guerrilla dominaba las zonas rurales. El conflicto engendró un enorme desplazamiento de población y hacia 1982 casi 3 millones de afganos habían huido a Pakistán y un millón y medio lo habían hecho hacia Irán. La guerrilla, armada eficazmente por EE.UU. y reforzado con voluntarios árabes y musulmanes imbuidos de una ideología intransigente islamista (entre ellos el saudí Osama bin Laden), mantuvo en jaque a un ejército soviético cada vez más desmoralizado.

Finalmente en el marco de la perestroika, Gorbachov decidió sacar a sus tropas de los que muchos denominaban el “Vietnam soviético”. En 1988, la URSS, EE.UU., Pakistán y Afganistán firmaron un acuerdo por el que los soviéticos se comprometían a retirar sus tropas lo antes posible. Lo que efectivamente hicieron en 1989.

Esto no abrió, sin embargo, un período de paz para el país. En 1992 las guerrillas islamistas asaltaron Kabul y se inició un período de luchas intestinas que culminaría con la toma del poder por los extremistas islamistas talibanes en 1996.