El Banco de España eleva al 2,8% la previsión del PIB en 2017

El Banco de España ha revisado al alza sus proyecciones para la economía española en los próximos tres años, hasta situar el crecimiento del PIB en el 2,8% para este año, tasa que se desacelerará hasta el 2,3% en 2018 y el 2,1% en 2019, según las previsiones macroeconómicas de España publicadas este lunes por la autoridad monetaria, que no incorporan la información contenida en los Presupuestos aprobados el viernes por el Gobierno.

De esta forma, el Banco de España ha revisado al alza tres décimas la estimación de Producto interno bruto para este año, dos décimas la previsión para 2018 y una décima la de 2019. Para 2017, el crecimiento que prevé al organismo es superior en tres décimas a la estimación del Gobierno, que mantiene en el 2,5% el alza del PIB para este año, si bien admite de que se trata de una previsión “muy prudente”.

El Banco de España afirma que esta prolongación de la fase de crecimiento de la economía española se apoya en las ganancias de competitividad acumuladas desde el inicio de la crisis y en las condiciones financieras favorables, a las que contribuye el “tono acomodaticio” de la política monetaria.

No obstante, a media que avanza el periodo de proyección, la autoridad monetaria espera que tenga lugar una cierta ralentización de la actividad, conforme se vayan disipando los efectos de las caídas pasadas de los precios del petróleo y de los tipos de interés, y la política fiscal cambie su orientación, tras mostrar un carácter expansivo en el bienio 2015-2016.

CRECIMIENTO DEL 0,8% EN EL PRIMER TRIMESTRE.

El Banco de España indica que la revisión al alza de las previsiones se debe a que la economía española ha mostrado en los meses iniciales de 2017 un comportamiento más favorable del estimado, con un alza del PIB y del empleo del 0,8% en tasas intertrimestrales. Además, destaca que los indicadores relativos a la actividad y el comercio mundial también apuntan a un comportamiento más expansivo de los mercados exteriores, lo que anticipa una mejora aún mayor de las exportaciones.

Por componentes, el Banco de España espera que el avance del PIB siga apoyado en la demanda nacional, que crecerá un 2,3% este año y se irá desacelerando a lo largo de 2018 (+2%) y 2019 (+1,9%), mientras que la demanda exterior neta seguirá contribuyendo durante los tres años de la proyección, con una contribución positiva de cinco décimas este año, tres en 2018 y dos, en 2019.

Dentro de la demanda interna, el consumo privado crecerá entre el 2,4% este año y el 1,5% en 2019, muy por debajo del 3,2% de 2016, dada la caída de las rentas del trabajo por el repunte inflacionista, si bien el reducido nivel de tipos y la “fortaleza” de la creación de empleo harán que siga registrando crecimientos.

La inversión en bienes de equipo, por su parte, se moderará al 3,1% este año (desde el 5% en 2016), pero repuntará por encima del 5% en 2018 y 2019. El Banco de España indica que la caída “transitoria” de la inversión este año estará motivada por el alza del Impuesto sobre Sociedades, que tendrá un impacto “negativo” en los flujos de caja de las empresas.

LAS EXPORTACIONES CRECERÁN MÁS DE UN 6%.

Por el lado exterior, ha revisado al alza la proyección de las exportaciones, que crecerán un 6,1% este año (4,4% en 2016) para moderarse hasta el 4,4% en 2018 y 2019, debido a las ganancias de competitividad de la economía española y, sobre todo, por la mejora de la evolución de los mercados exteriores frente a las previsiones de diciembre.

En cuanto al mercado de trabajo, las estimaciones del Banco de España prevén un ritmo “elevado” de creación de empleo, que permitirá descensos adicionales de la tasa de paro, cuyo nivel disminuirá hasta el entorno del 14% a finales de 2019. Así, la tasa de paro se situará en el 16,7% a finales de este año, en el 15,4% en 2018 y en el 13,9% al cierre de 2019, mientras que el empleo crecerá un 2,6% en 2017 y por debajo del 2% en 2018 y 2019.

En el ámbito de la inflación, tras el descenso del 0,2% en 2016, el IPC crecerá de media un 2,2% en 2017, cinco décimas más que la estimación anterior, reflejando la intensa aceleración de los precios de la energía en el periodo más reciente. Posteriormente, espera incrementos del IPC más moderados, del 1,4% en 2018 y del 1,6% en 2019, en términos de las medias anuales.

DÉFICIT PÚBLICO EN EL 3,3% ESTE AÑO.

Sobre la evolución del déficit público, el Banco de España estima que el consumo público se mantendrá estable en todo el periodo, con un crecimiento del 0,8% los tres años, la misma tasa que en 2016, lo que permitirá que el déficit público se reduzca al 3,3% del PIB en 2017, dos décimas por encima del objetivo pactado con Bruselas, y que siga cayendo en 2018, con una tasa del 2,8%, y en 2019, hasta el 2,4% del PIB.

No obstante, pronostica que a lo largo de todo el periodo de proyección la deuda pública continuará en niveles “muy elevados”, pero se irá reduciendo ligeramente, por lo que subraya la necesidad de retomar el proceso de consolidación fiscal, al objeto de lograr una reducción sostenida del endeudamiento público.

“Esto resulta particularmente importante para recuperar márgenes de maniobra ante eventuales escenarios adversos de crecimiento como para reducir la vulnerabilidad de la economía ante eventuales endurecimientos de las condiciones financieras”, subraya.

RIESGOS A LA BAJA DEL PIB.

A pesar de la mejora de las proyecciones macroeconómicas, el Banco de España advierte de que los riesgos se orientan “predominantemente a la baja”, tanto relacionados con el ámbito externo como interno. Sobre los primeros, apunta a un hipotético endurecimiento adicional de las condiciones financieras globales, un eventual aumento del proteccionismo comercial tras la presidencia de Donald Trump en Estados Unidos, la incertidumbre asociada a la salida del Reino Unido de la UE y las próximas citas electorales en algunos países de la Eurozona.

En el ámbito interno, asegura que subsisten algunas “incertidumbres” acerca del curso de las políticas económicas, tanto en relación al proceso de consolidación fiscal como a la aplicación de las reformas estructurales, dada la ausencia de mayoría parlamentaria del Gobierno. Así, asegura que el retraso de aplicación de dichas reformas o una “hipotética reversión” de las introducidas, podría comportar “efectos adversos” sobre la confianza inversora y dañar las perspectivas de crecimiento.

Por último, en relación con la inflación, indica que los riesgos de desviación se inclinan “moderadamente a la baja”, si bien advierte de que “no es descartable” que la traslación del encarecimiento del petróleo se traslade a los precios de consumo y a los salarios “con mayor intensidad” de lo que se está anticipando, lo que provocaría pérdidas de competitividad de la economía española.