El vídeo, un apoyo en la formación

Internet ha cambiado, y aún lo hace, los hábitos de los usuarios en relación a su vida personal y en su ámbito profesional. Actualmente, casi el 80% de los internautas recurren al vídeo con interés educativo, cifra que asciende hasta más del 95% en el caso de los jóvenes, según los datos presentados en el Informe de la Sociedad de la Información en España 2016.

El vídeo, un apoyo en la formación

Los internautas han descubierto cómo el contenido audiovisual puede convertirse en una buena guía e incluso apoyo en su formación. De hecho, como ya se ha mencionado anteriormente, casi el 80% de los usuarios de Internet acceden a estos recursos con este propósito.

En el informe de la Sociedad de la Información en España 2016 de la Fundación Telefónica se incide además en que hay una estrecha relación del uso del vídeo para aprender, con el grupo de edad que se sirve de ello. El colectivo que mayor uso realiza de Internet para este fin es el de los más jóvenes. Más del 95% de los internautas de entre los 14 y 19 años se conecta a recursos formativos online. Le sigue, con cerca del 91% de usuarios, el grupo de edades comprendidas entre los 20 y 24 años.

Aunque con menos cuota de acceso, entre los grupos de edades comprendidas entre los 25 y 34 años, y los de 35 y 44 años, el 64,6% y 61,5%, respectivamente, acceden a este tipo de recursos con claros intereses profesionales, optando por cursos y actividades que supongan una mejora o enriquecimiento de su currículum vitae. Y los jóvenes de entre 20 y 34 años se conectan con la finalidad de obtener formación reglada y académica.

El vídeo es considerado por muchas universidades y centros de estudio como un medio de enseñanza de gran utilidad ya que combina elementos de diferentes tipologías, como la fotografía, la imagen en movimiento, el texto o el sonido. Otra de las ventajas del uso del vídeo en la formación, en especial en la online, es que permite una mayor cercanía con el profesor y facilita la retención de los contenidos para los alumnos. En ocasiones, el vídeo se integra en la plataforma de estudio, lo que hace posible, por ejemplo, responder a preguntas o exámenes dentro de la misma e incluso variar los contenidos en función de las respuestas del alumno para personalizarlo según sus necesidades.

Además, el vídeo se ha convertido en un elemento formativo más en las aulas. Este tipo de contenidos posibilitan a los profesores y maestros enseñar al alumnado de forma más distendida, dando a la clase un ambiente de aprendizaje dinámico y menos teórico, lo que facilita, entre otras cosas, la retención y asimilación de los conceptos.