Las mujeres en el sector tecnológico

En la actualidad, aunque el porcentaje de mujeres en estudios y en puestos de trabajo relacionados con la tecnología sigue siendo decepcionante, su presencia es hoy mucho más importante que hace unas décadas, gracias a las ocho pioneras que han abierto las puertas a miles de científicas en nuestro país.

Aún hoy, las mujeres siguen siendo clara minoría en el sector tecnológico. En los estudios de ingenierías y arquitectura, el porcentaje de mujeres no llega al 24%, mientras que en informática la cifra apenas alcanza el 11% del total de alumnos, como recoge el informe de la empresa de soluciones de seguridad ESET.

Estas diferencias quedan reflejadas también en el entorno laboral, donde menos del 29% de los puestos de trabajo son ocupados por mujeres, y entre los altos cargos solo un 9% de puestos recaen en mujeres, según un informe de la consultora PriceWaterhouseCoopers (PwC).

Aunque los datos actuales resultan desalentadores, resulta importante recordar que hasta 1929, año en el que Pilar Careaga y Basabe se licenció, no había una sola mujer ingeniera en España –de hecho, hasta 1910 las mujeres no tenían permitido cursar estudios universitarios–.

La bilbaína, además de ser la primera ingeniera española, fue también la primera en conducir una locomotora en España, como parte de sus prácticas, según ESET. Sin embargo, no llegó a ejercer su profesión.

Los estudios de ingeniería de telecomunicaciones son un buen ejemplo de los avances que se han producido en las últimas décadas. En el año 1965, Adelina Álvarez Bartolomé, María de los Remedios Uriel Aguirre y María Teresa Vidal Marín fueron las tres únicas mujeres en una promoción de 134 estudiantes; hoy en día la proporción en la escuela de telecomunicaciones de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) es de 2,6 hombres por cada mujer.

El sector de los programadores es otro de los que más sufren la falta de paridad entre sexos. Ana María Prieto es considerada la primera programadora española. Ejerció como tal a partir de 1963. A pesar de su ejemplo, hoy en día las mujeres no llegan al 20% del total del alumnado matriculado en informática.

La desigualdad en la enseñanza de carreras tecnológicas no sólo recae en el porcentaje de alumnos y alumnas, sino también en el profesorado universitario. En el año 2014, solo el 21% de los catedráticos de universidad son mujeres.

La primera mujer en lograr un puesto de catedrática fue Felisa Núñez Cubero, en la Universidad Politécnica de Madrid, en 1964. La Escuela Técnica de Ingenieros de Telecomunicación tuvo que esperar hasta 2002 para conocer a su primera catedrática, María Teresa Arredondo Waldmeyer.

LOS RECONOCIMIENTOS OFICIALES, OTRA FUENTE DE DESIGUALDAD

Nuria Oliver es otra de las mujeres que homenajea ESET. Ingeniera Superior de Telecomunicaciones por la UPM, realizó el doctorado en el MIT, donde trabajó como investigadora, y ha ocupado puestos de responsabilidad en grandes empresas del mundo de las telecomunicaciones. Además, es Primer Premio Nacional de Ingenieros de Telecomunicaciones (1994) y una de las mujeres investigadoras en informática más citadas en España.

El mundo de los galardones científicos es precisamente uno de los que muestran de forma más clara el desequilibrio de género en el sector. Desde su creación en 1981, el Premio Príncipe de Asturias en Investigación Científica y Técnica sólo ha recaído en tres mujeres, frente a 64 hombres: Jane Goodall en 2003, Linda Watkins (en premio compartido) en 2010 y Jennifer Doudna (en premio compartido) en 2015.

Lo mismo sucede en los Premios Nacionales de Investigación, que de los 103 galardones que se han otorgado desde 1982, 95 se han concedido a científicos y solamente ocho a científicas: Fátima Bosch, Gabriela Morreale, Margarita Salas, María Ángeles, Durán, Aurora Egido, María Vallet, María Antonia Blasco y Violeta Demonte.

ESET, que a pesar de ser una empresa tecnológica presume de tener una plantilla paritaria con un 48% de mujeres, recalca la importancia para las próximas generaciones de todas las pioneras, pero también de las actuales mujeres en el sector.

“Es imprescindible poner en valor a todas las mujeres que siguen empujando y abriendo puertas para que las próximas generaciones de científicas, de informáticas o tecnólogas contemplen esas opciones y, además, tengan las mismas oportunidades que sus compañeros”, asegura Laura Grau Berlanga, responsable de comunicación de ESET España.