Condenado el soldado israelí que ‘remató’ a un agresor palestino herido

Un tribunal militar israelí ha condenado por homicidio al soldado Elor Azaria, acusado de ejecutar de un disparo en la cabeza a un supuesto atacante palestino cuando éste se encontraba ya herido y reducido en el suelo.

El Tribunal Militar de Tel Aviv ha rechazado la versión del militar, de 20 años, y ha cuestionado sus distintas argumentaciones. La defensa aseguró que Abd Fatá al Sharif ya estaba muerto cuando Azaria disparó y también que el militar se sintió amenazado, dos versiones incompatibles en opinión de los magistrados.

“El terrorista no suponía ninguna amenaza”, ha aseverado la magistrada Maya Heller. Según la sentencia, Azaria no respetó los protocolos establecidos por las propias Fuerzas Armadas para este tipo de casos.

En las inmediaciones de la corte, se han vivido momentos de tensión por las protestas convocadas por organizaciones ultraderechistas y a las que han asistido cientos de personas. Los sectores más conservadores reclamaban la absolución del acusado, que podría ser condenado ahora a 20 años de cárcel.

El suceso

El suceso se remonta a mayo de 2016, en plena espiral de violencia entre israelíes y palestinos. Dos atacantes hirieron a un militar de Israel en la ciudad cisjordana de Hebrón, lo que desencadenó un tiroteo que inicialmente sólo supuso la muerte de uno de los supuestos agresores.

El segundo resultó herido, pero fue ejecutado de un disparo en la cabeza minutos después, cuando estaba tirado en el suelo y desarmado. La autopsia realizada posteriormente determinó que fue el disparo en la cabeza el que acabó con su vida.

El incidente fue grabado por una cámara y la publicación del vídeo desencadenó una oleada de críticas a la actuación del soldado, así como divisiones en el interior del Gobierno que encabeza Benjamin Netanyahu. La nitidez del suceso provocó que el primer ministro condenara las acciones del militar, en una inusitada crítica a su propio Ejército, al que ha calificado en innumerables ocasiones como “el más moral del mundo”.