Besos, besos, besos….

¿Echáis de menos esos besos en los que se paraba el tiempo y solo existíais tú y esa persona a la que besabas? ¿Esos labios que besabas por primera vez y a sabían a ambrosia pura? Para este nuevo año os voy a proponer más besos. Más besos de todo tipo, de cariño, de amor, mimosos y apasionados, dulces, húmedos, con legua y sin lengua…pero besos.

Es cierto que según avanzan las relaciones los besos son una cosa que vamos dejando de lado, y nos centramos, si tenemos sexo, en ir más al grano, que disfrutar de todo lo que conlleva una relación sexual. ¡ mal! ¡ muy mal! No nos detenemos a disfrutar de las caricias, los besos son en el fondo el inicio de toda la relación. Los besos son las caricias que no requieren manos, son algo gratis que tenemos que aprovechar, no dejar apartado. A parte de que un buen beso no deja indiferente a nadie, tienen muchísimos beneficios, y alguno bastante curioso.

Los labios, son de esas partes del cuerpo que poseen infinitas neuronas sensoriales. Casi de las partes que más. Bien, pues cuando dos personas se besan, y chocan sus labios, hay una reacción química en el sistema límbico, en nuestro cerebro. Esta reacción provoca un maravilloso coctel hormonal que nos va a hacer sentirnos especialmente bien. La dopamina recorre nuestro cuerpo provocando placer. De ahí que los besos de mucha gente nos parezcan adicticos, si provoca esta reacción. La testosterona nos abre aún más el apetito sexual. Si ya teníamos algo de deseo, ahora es posible que tengamos ganas de devorar a la persona que tenemos delante.

La oxitócina, es la hormona del amor. Imaginaros junta esta mezcla, placer y amor, es para enloquecer o ¿no?. Y a esto sumamos la serotonina, que hace que se nos quite la sensación de tristeza. Por supuesto hay más beneficios, uno que nos obsesiona, quemamos calorías. Se dice que un beso de un minuto, quema alrededor de 3 calorías. Y nuestro ritmo cardiaco se pone a 150 palpitaciones por minuto. Un buen ejercicio de cardio por lo que se ve. Aumenta la conexión con la apareja y uno se siente más amado.

Al dilatarse los vasos sanguíneos, los dolores de cabeza desaparecen, así que ya no vale la excusa de que nos duele la cabeza, si no queremos besar o sexo. Habrá que buscar nuevas excusas. Y El más curioso, ¡combate las caries! Al fluir la saliva al besar, eliminamos la placa que queda entre los dientes y combatimos así las caries.

Ni que decir tiene que al producir más niveles de serotonina, multiplicamos nuestra felicidad. Ahora dime, ¿no te apetece darte un buen beso con tu amado/ amada? ¡Pues a besarse!