¿Tiene el PSOE solución?

El pasado día 12 de diciembre se reunieron en Madrid más de 400 militantes socialistas para reclamar Congreso y Primarias YA. En dicha reunión estuvieron parte de los diputados que habían sido capaces de mantener la dignidad y el compromiso del PSOE con su electorado al votar NO a Mariano Rajoy. Dicha reunión junto a la indignación y el ánimo de lucha que reflejaron los presentes, planteo algunas de las claves de la situación del PSOE, pero mucho más por donde avanzar en las pocas oportunidades que le quedan de ser un referente central (no digo ya hegemónico) de la izquierda.

El giro que en la historia socialista supone la implantación de la Gestora y la facilitación de un Gobierno a una de las derechas mas retrogradas, antisociales y corruptas de Europa, no es un giro táctico, una política equivocada o una confusión coyuntural empujados por una situación que no acaban de asumir. El golpe dado por Fernandez, Diaz, Gonzalez, Rubalcaba, Page y compañía es una ruptura con el bloque social que ha mantenido al socialismo español como referente sustancial de las clases populares durante más de 35 años. En la dicotomía entre conservación y cambio han optado por ser salvaguardia del sistema bipartidista ya periclitado con algunos pequeños retoques, perdiendo cualquier posibilidad de disputar el liderazgo de una izquierda que es claramente plural. El golpe a Pedro Sánchez no es porque fuese un peligroso izquierdista, semipodemita o desestabilizador, el golpe es porque que se atisbo la pequeña posibilidad de un gobierno diferente al de Rajoy. Las incongruencias de Sánchez en todo el periodo, como haber tolerado las horcas caudinas del Federal de diciembre del 2015, con sus líneas rojas, sus oscilaciones o su pacto con Ciudadanos, le han pasado factura, pero eso no quita para identificar claramente cuáles son las responsabilidades y las causas de la crisis.

Pero más allá de las valoraciones, en las que se puede estar en acuerdo, desacuerdo o matizar lo que sea necesario, lo importante ahora para todos los que defienden el PSOE como fuerza de izquierda y como partido democrático, es responder a la sempiterna pregunta del ¿Qué hacer?. La cantidad de agrupaciones que votaron muy mayoritariamente por el NO a Rajoy, y todas aquellas a las que se impidió ejercer este derecho, las reuniones como las de Valencia, Asturias, Madrid, Sevilla, …, las firmas, los comunicados, las diputadas y diputados que votaron NO, la discusión con el PSC, la incorporación al Gobierno Vasco del PSE al margen de la Gestora todo ello es expresión de la resistencia a un nuevo PSOE convertido en muletilla circunstancial de la derecha e impuesto el rumbo por el sistema del ordeno y mando, donde se sanciona a diputados por una práctica que es normal en toda la socialdemocracia europea como es votar de acuerdo a sus convicciones políticas.  Pero esta resistencia es insuficiente sino no se coordina, si no se articula y ofrece un frente claro.

 

Agrupaciones que votaron muy mayoritariamente por el NO a Rajoy, y todas aquellas a las que se impidió ejercer este derecho, las reuniones como las de Valencia, Asturias, Madrid, Sevilla, …, las firmas, los comunicados, las diputadas y diputados que votaron NO, la discusión con el PSC, la incorporación al Gobierno Vasco del PSE al margen de la Gestora todo ello es expresión de la resistencia a un nuevo PSOE….

 

No es cuestión tampoco de esperar que caiga un mirlo blanco capaz de liderar el proceso, muchas veces los liderazgos surgen de procesos corales con muchos componentes previos. El PSOE vivió no hace tanto un experiencia de este tipo con el surgimiento de Zapatero producto de un movimiento coral, donde ni siquiera el leonés era el principal candidato (lo era Caldera). Pero lo que sí es fundamental es definir el paraguas político que aglutina a todo este movimiento. El movimiento por primarias y congreso está muy bien y está vigente, pero tiene límites temporales y sobre todo políticos, hay que unirlo al posicionamiento del NO es NO, es decir a la negativa a la derechización del partidos. Desde mi punto de vista todos los movimientos, los agrupamientos, los militantes que en definitiva rechazan categóricamente el giro hacia la nada que se está intentando dar tienen dos elementos referenciales comunes, que deben ser la base de un reagrupamiento superior:

  1. Contra la derecha y sus políticas, ninguna soporte al PP, por un PSOE en la izquierda que luche por liderar una alternativa plural de izquierdas al Gobierno de las derechas.
  2. Por un PSOE plenamente democrático donde la voz de militantes y simpatizantes sea determinante por primarias sin trabas ni avales que oculten la negación de las mismas, por un Congreso democrático que defina la identidad del socialismo español por la apertura a la sociedad convocándoles a participar en el proyecto socialista.

Y desde mi punto de vista hay un tercer punto imprescindible, contra la ruptura con los socialistas catalanes y vascos, por el mantenimiento de las relaciones actuales de colaboración, fraternidad y autonomía que han sido fuente de los mejores momentos del socialismo en todo el Estado.

No hay que ponerse muy grandilocuente para definir el actual momento del PSOE como crítico, pero lo que es determinante es si la Gestora y sus sostenedores acaba la faena y se ubica como el centro político del sistema, alejado de veleidades de cambio o la resistencia de militantes y cuadros permite seguir teniendo al socialismo como un referente imprescindible de la izquierda y de los cambios sociales y políticos en el país.