El Banco Popular, en el ojo del huracán

Que el tiempo que ha transcurrido desde 2008 hasta el día de hoy no ha sido el mejor de su historia para los bancos españoles es todo un hecho. En total, se habla de la suma de 75.000 despidos y demás reajustes de plantilla en el sector bancario nacional, así como la ya conocida oleada de fusiones, rescates y desapariciones que sumieron a este espacio económico en un completo caos. Y, probablemente, lo peor de todo es que el mar de fondo en el archipiélago bancario no ha, ni mucho menos, cesado. Es más, sigue activo con toda su fuerza.

 

El último de los damnificados está siendo durante estas semanas el Banco Popular, que acentuó la semana pasada su desplome accionarial, que ha llevado a sus accionistas a perder un 88% del valor de su inversión hace tan solo cuatro años, en 2012. Y es que, tan solo durante el pasado viernes 14 de octubre, los títulos de la entidad que preside Ángel Ron descendieron un 6% respecto a la jornada anterior.

 

Con la llegada de la nueva semana, lo cierto es que la situación del Banco Popular no ha mejorado ostensiblemente. Su repunte del lunes no ha ayudado en absoluto a generar más confianza entre los inversores, y durante todo el día la entidad no se pudo quitar de encima el fantasma de las posiciones cortas, que llevan acechando a Ángel Ron y el resto de accionistas principales durante un  tiempo.

 

Para solucionar lo que parece una escapatoria hacia adelante sin mucho futuro, los gerentes del Banco Popular confían principalmente en dos elementos. El primero de ellos es Sunrise, su proyecto de sociedad cotizada y que estará dedicada a agrupar todos los activos tóxicos que acumula el banco por valor de 6.000 millones de euros. El proyecto, dirigido por un Pedro Larena que ha aterrizado en el Popular procedente del Deutsche Bank, conllevaría la salida a bolsa de esta sociedad en un futuro y el ‘regalo’ de sus títulos a los actuales accionistas del Banco Popular, debido a la poca fe y confianza que ofrecen a día de hoy los fondos bancarios.

 

Por ahora, las primeras valoraciones han sido más que óptimas. De hecho, la agencia Ahorro Corporación, a través de su analista Nuria García, destacó “la reducción de activos improductivos” y la reestructuración que permitirá un ahorro “del 11% de la base de costes del banco”. En consecuencia, la analista en cuestión recomendó una compra de las acciones del Popular, elevando su precio objetivo hasta los 1,9 euros, lo que significa un potencial alcista del 70%.

 

Pero como no todo iban a ser métodos económicos y buenas noticias, otra de las patas fundamentales en el plan de recuperación del Banco Popular pasa por los despidos. Y, de hecho, no se esperan que estos se queden en números pequeños o en anécdota, sino que se estima que la susodicha “reestructuración” de plantilla puede afectar hasta a unos 2.900 trabajadores, así como a 302 sucursales del banco repartidas por toda España.

 

Todo ello, obviamente, no puede solucionar por sí mismo la situación de los títulos del banco de los Ron, que aun el pasado viernes guardaban bastante mala reputación, pese a las flores que se encargaron de echar los analistas de Ahorro Corporación.

 

Desconfianza por parte de las agencias de calificación

 

Pero seguramente no sean estas compañías de inversión las únicas que desconfíen (y con razón) del sector bancario español, sino que también otro de los grandes actores de los mercados financieros, las agencias de calificación, han puesto su grano de arena en generar dicho tono de desconfianza. Este lunes fue Moody’s la que situó el rating del sector bancario español entre los más bajos de todas las grandes economías europeas, “al considerar que una parte de su capital, la que está compuesta por activos fiscales avalados por el Estado, solo tiene valor virtual y no llegaría a activarse en caso de problemas”, tal y como se explicaba en esa misma fecha en el diario económico Cinco Días.

 

En unos días podremos comprobar quién de los dos estaba más acertado, si el mal augurio de agencias como Moody’s o el optimismo exacerbado de Ahorro Corporación. Para no perder comba de lo que pase, no cabe duda de que el activo a seguir es el del Banco Popular.