La lista de Schindler del Reino Unido

Que los inmigrantes en Reino Unido iban a ser los principales perjudicados por el Brexit se veía venir antes incluso del referéndeum. De hecho, el dimitido Cameron ya había conseguido un trato de favor de la UE sobre los trabajadores extranjeros, comunitarios o no.

Ahora, con el Brexit, el cerrojazo suena a xenofobia. Que vengan a llenar “huecos en el mercado laboral, pero que no quiten el trabajo a los británicos”, y que solo entren “los más brillantes y los mejores”. La carga de la prueba para las empresas, que deberán realizar informes sobre sus trabajadores extranjeros para que, a su vez, el gobierno haga la lista de los admitidos.

Hay 140 millones de libras destinadas a este fin. La primera ministra ya ha dicho, por ejemplo, que aceptará la llegada de médicos  “hasta que haya el suficiente número de médicos formados en Reino Unido”. Luego deberán abandonar el país.

¿Se imaginan que España pidiera a los hosteleros una lista de los turistas británicos más borrachuzos, porque sus excesos graban a la sanidad pública nacional y admitiéramos solo a los que gastan y no dan problemas?