El fútbol. El blog de Jesús Vaca

Habíamos subido ya la cuesta de la antigua carretera de carramonte y recuperábamos el aliento, entre el frescor de la mañana y los pinos del bosque, a la altura del cruce de las carreteras de Portillo y La Parrilla, donde hogaño estuviera la caseta del guarda, hoy desaparecida.

Tras una breve parada enfilamos, carretera adelante hacia Fuenteminguez, lo que fué un complejo de viviendas para el ingeniero, la de vetusta piedra, y las de los guardas, menos pretenciosas.Las demás estructuras que quedaban en pie fueron antes almacenes de herramientas y útiles propios del trabajo forestal y hoy infrautilizadas por los equipos de prevención y extinción de incendios.

Pues no ví el partido, decía el “tio Braulio”, ya me resulta cansino tanto debate en torno a uno u otro equipo o sobre tal o cual jugador, me entretengo más con estos paseos, con la charla amigable o viendo los agitados saltos de las ardillas o los planeos majestuosos del aguilucho, debe ser cosa de la edad, ¿no te parece?.

Creo que es cosa de la inteligencia, no de los años, respondí, me gustó jugar al futbol cuando, en mi adolescencia, era un juego y el equipo un grupo de amigos, creo que me gustó hasta que me dí cuenta que había dejado de ser un deporte para convertirse en un tremendo negocio y en una profunda adormidera manejada, como siempre, por los de siempre.

¿También de esto vas a hacer una lectura política?, espetó el “tio Braulio”, ¿es que nada está a salvo contigo?, decía con esa sonrisa socarrona que tanto lo definia.

Pues sí, contesté sin hacer caso de la sorna, a pesar de estar tan en descrédito la política, el hombre es un animal político, la política lo impregna todo, las decisiones políticas marcan una u otra forma de vivir, la actitud política marca una u otra forma de pensar, de enfrentar la vida. Eso lo sabían muy bien ya los romanos, hace más de dos mil años ya sabian que “pan y circo”, les garantizaban la conservación del poder, si el futbol se hubiera inventado antes seguramente habría salvado la vida a muchos gladiadores y a muchos animales que perecian en la arena de los circos romanos.

El poder, continué ya imparable, ha utilizado históricamente, el entretenimiento de masas como adormidera intelectual, no hace tanto que, en España, Franco nos ofrecía futbol y toros por televisión todos los primeros de mayo y camuflaba la celebración del día de los trabajadores como la festividad de San José Obrero, lo que no dejaba de tener su ironía ya que el San José que conocen los cristianos, nunca fué obrero.

Pero vamos a lo que nos ocupa, ¿por qué cree usted “tio Braulio” que el fútbol mueve tantos millones?, ¿no creerá que un niñato que tiene una extraña habilidad en sus piernas que le permite desplazarse por una pequeña pradera artificial y colar una pelota por una puerta guardada por otro niñato, es digno de ganarse tamaña salvajada de dinero?, ¿ no pensará que ese salario es merecido en comparación con el profesional que, tras muchos años de estudio y preparación, en completo anonimato, descubre un nuevo tratamiento contra el cáncer o una nueva forma de energía?, ¿no creerá que es merecido en comparación con el docente que dedica su vida a educar a nuevos ciudadanos generación tras generación?.

La triste realidad es que el fútbol es un poderoso instrumento de anular inteligencias, de cambiar actitudes vitales, de transformar inquietudes y obviar necesidades. Y el poder lo sabe, y lo utiliza.

La experiencia, continué mientras el tío Braulio” me miraba con fijeza, nos demuestra como los problemas personales y colectivos pasan a segundo plano cuando juega tu equipo y, lo que es peor, como los valores sociales desaparecen ante el fútbol.

Cuando te alegra más la derrota ajena que la victoria propia, cuando la empatía desaparece del individuo por mor de unos colores, cuando te alegras del mal ajeno, estás deshumanizando a la sociedad, ya no solo la duermes, la enfrentas.

El dinero, también lo sabe. Te recorta derechos y libertades, te quita protección social, depaupera la Sanidad y la Educación, pero te deja para un “chusco” de pan y televisa el partido de tu equipo: “pan y circo” decían los romanos, dos mil años después no hemos aprendido nada.

El “tio Braulio” me miró, con esa sombra de tristeza en los ojos que se le ponía algunas veces, diciendo, sentemonos un rato a descansar, ha sido larga la caminata y larga tu diátriba, pero no puedo quitarte la razón, vivimos en una sociedad enferma, enferma de información manipulada, enferma de mentiras a medio digerir y enferma de pasividad, esta sociedad es como el paciente de cáncer de pulmón que sigue fumando y se mata por la marca del tabaco que lo mate.

Nos sentamos en la zona de recreo de Fuenteminguez, cerca de las parrillas, en uno de los bancos, aspiramos con fuerza el aire fresco del bosque y callamos un rato antes de tomar el camino de vuelta.

Nuestra complicidad estaba en saber que, ninguno de los dos rezariamos a ningún candidato al balón de oro, ya fuera evasor de impuestos o narcisista, ya jugara en el equipo aúreo o en el argento.