¿Quién protege realmente los derechos del menor?

Con solo cuatro años ha pasado por cuatro situaciones traumáticas: vivir con su madre biológica, pasar por un centro de acogida, ser preadoptado por una familia y ahora, de vuelta a su primer hogar. Eso, si el Tribunal Supremo no decide que retorne con los padres adoptivos. Es la historia de Joan el niño de Sueca, pero también la de otros muchos menores.

Todas las partes tienen razón y a la vez existen dudas razonables sobre sus argumentos: la madre de Joan asegura que le fue arrebatado de su lado sin su consentimiento. Que nunca quiso darlo en adopción y que la Administración le quitó la custodia amparándose en que no tiene las condiciones -económicas y sociales- para su crianza.

Esa misma administración que ahora ha cambiado de idea y estima que Maria José, así se llama, puede desarrollar la maternidad de manera responsable.

Algo que ponen en duda los padres no biológicos, que estiman que la mejor manera que Joan crezca feliz  es junto a ellos

¿Cómo puede afectarle todo esto a Joan?

El pequeño deberá adaptarse, otra vez a un nuevo entorno: familia, lugar, amigos… y según expertos podría provocarle consecuencias traumáticas irreversibles.