Agosto envuelve en llamas a Galicia

Visible desde numerosos puntos de Pontevedra, la columna del humo de los incendios ha hecho temer a muchos vecinos que se repitiesen las imágenes de 2006, cuando el gobierno hablaba, un 26 de agosto, de 1.970 incendios. Los lugares más castigados estaban en zonas donde había viviendas cercanas y bosques densos. La mayoría de la población gallega no recordaba ninguna oleada de incendios tan impresionante, ya que llegó a acorralar muchas localidades, haciendo incluso difícil respirar. Ahora se repite, son seis incendios los que se encuentran activos en este momento, cinco de ellos en Pontevedra, donde los medios de extinción tratan de atajarlos. Desde el principio de la semana ya se han quemado más de 1.100 hectáreas en Soutomaior, Cotobade, Pontevedra, Mondariz y Caldas y uno en A Coruña.

Por el momento se mantiene activa la ‘situación 2’ como medida preventiva en el incendio registrado el martes en Soutomaior por proximidad del fuego al núcleo habitado de San Martiño de Ventosela, en el municipio de Redondela, en el que ya se han quemado 200 hectáreas. También permanece activada la ‘situación 2’ en el incendio forestal registrado en la parroquia de Tenorio en el municipio de Cotobade, por la proximidad del fuego al lugar de Vilanova con una superficie afectada de 365 hectáreas.

En Mondariz y Caldas los equipos de extinción han conseguido controlar estos dos incendios con un total de 450 hectáreas abrasadas. En el caso de Caldás la situación se complicó  al alcanzar el municipio de Vilagarcía por la acción del viento hasta Castroagudín y el polígono industrial de Pousadoiro lo que motivó varios desalojos en la zona.

El incendio de Cee, en A Coruña,  en el que más de 100 hectáreas han resultado afectadas, ya se encuentra controlado,  según la Consellería de Medio Rural.

Lo más complicado de todos los trabajos de los equipos de rescate fue el desalojo de los vecinos, que quizá por desconocimiento de la gravedad del incendio o el miedo a perderlo todo se negaban a abandonar sus casas. Los vecinos se han volcado a ayudarse los unos a los otros con mangueras y cubos y no quieren quedarse parados ante esta situación. Están asustados y tienen mucha pena. Lo que más les preocupa es que el viento propicie las llamas y se extiendan aún más. Las carreteras continúan cortadas por el momento. Decenas de familias se han trasladado a casas de familiares y amigos, otras en cambio han tenido que pasar la noche en el pabellón de Tenorio, donde el Concello y la Cruz Roja habilitaron colchones y comida para que pudiesen pasar la noche, además de un equipo de apoyo psicológico.