El sueño olímpico roto de Putin

El dopaje salpica a los atletas rusos y se quedan fuera de los juegos de olímpicos de Río. 68 deportistas han intentado tirar abajo la decisión de la Federación Internacional de Atletismo para poder competir, pero la decisión ha sido clara: la sanción se mantiene y no podrán participar en las competiciones que organizan la federación internacional, en otras palabras no veremos banderas rusas en las competiciones de atletismo.

La sombra del dopaje se volvió a extender entre los deportistas rusos tras las olimpiadas de invierno de Sochi, en 2014 y el escándalo ha acabado de perjudicar a todos los deportistas del país. Por aquel entonces, el abogado Richard McClaren empezó su investigación  que ha acabado implicando al mismísimo gobierno como cómplice en una gran trama de corrupción. McClaren ha probado que las muestras que daban positivo en doping se cambiaban antes de ser enviadas a los laboratorios de la Federación Internacional por otras muestras de deportistas limpios, y esto ocurría en todo tipo de competiciones, incluso en los campeonatos del mundo. Los atletas rusos aprovechaban el sistema de dopaje organizado y supervisado por el estado para brillar en los estadios.

Otra evidencia de que algo estaba podrido en el atletismo ruso es el espectacular salto en el medallero olímpico en 2010 que no pasó del undécimo puesto a estar en lo más alto 4 años después.

Las reacciones por parte del gobierno ruso y de los atletas no han tardado en llegar; El ministro ruso de deportes ha declarado que es una decisión “sin fundamentos jurídicos” y por parte de la deportista olímpica Ysinbayeva, acusa a la decisión del tribunal de haber “enterrado el atletismo ruso”. La decisión pretende terminar con todos los males de raíz y que paguen justos por pecadores, no participarán ni los que están envueltos en el escándalo de dopaje ni los que están limpios.

Cuando Rusia era la Unión Soviética las competiciones deportivas formaban parte de la particular guerra para tratar de enseñar al mundo que eran superiores a los americanos y occidentales. Una guerra que abrió la puerta al dopaje en los países del telón de acero, cayó la URSS pero la maldición del dopaje sigue persiguiendo a los rusos.