Histórico acuerdo de paz con 50 años de retraso

La Habana es el escenario elegido para presentar la Hoja de Ruta que pone fin a 50 años de guerra en Colombia. El gobierno y el único grupo guerrillero en activo, las  FARC (las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) han sellado el acuerdo de paz. El presidente Santos y  el líder guerrillero,Timo Jiménez, alias Timochenko, estarán arropados por los Banki Moon, los principales líderes del Continente y delegados del Consejo de Seguridad de la ONU para enterrar el conflicto armado cuya solución pacífica empezó a gestarse en 1984.

Los protagonistas del conflicto en un primer momento eran el Estado colombiano y las guerrillas de extrema izquierda, después se fueron sumando grupos paramilitares de extrema derecha, carteles del narcotráfico y bandas criminales. En total han muerto 260.000 personas, hay 45.000 desaparecidos y se han producido 6,9 millones de desplazados.

Un conflicto que se remonta a los años 50

A partir de hoy, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia se convertirán en un movimiento político legal. La guerrilla nació ligada al Partido Comunista y  surgió como respuesta a una situación de estallido social y reparto desigual de la riqueza, especialmente vinculada al campo, aunque se simobolizó con el asesinato del alcalde de Bogotá en 1948.

A lo largo de todos estos años la actividad de las FARC, así como la de las otras fuerzas que optaron por la lucha armada, ha formado parte del día a día de la sociedad colombiana y su fuerza ha evolucionado al compás de las transformaciones en el país, fundamentalmente el paso de una sociedad agraria vinculada al café a una sociedad industrial, sin olvidar el establecimiento de los cárteles de la cocaína en Colombia.

El diálogo de paz que hoy escribe su epílogo comenzó a gestarse en 2012 y poco a poco se han desgranado acuerdos en materia agraria, participación política, drogas y violencia, que incluye también la actividad de los grupos paramilitares. Tras el apretón de manos, sólo falta por definir si el acuerdo ha de ser validado en las urnas. Santos es partidario de realizar un plebiscito, mientras que las FARC, que antes reclamaban una Asamblea Constituyente, declararon recientemente que están abiertos a una consulta popular.