A la mañana siguiente. El blog de Jesús Vaca

La mañana era clara y fresca, invitaba al paseo, a la caminata, agarramos por el camino del comeso, tantas fiestas recorrido, decididos a llegar hasta el “pino de la tía Hilaria”, pino totémico y señero ubicado en la divisoria de los términos municipales de Aldeamayor y mi pueblo, su tronco (que no abrazan tres hombres adultos) en mi pueblo, sus raíces y su copa se arrastran y vuelan libres sin conocimiento de fronteras, límites ni cortapisas.
El tío Braulio comenzó la conversación en torno al tema de actualidad, el debate a cuatro que había tenido lugar la noche anterior y que había sido difundido ampliamente por las televisiones y archicomentado por los tertulianos profesionales, los analistas políticos y todo perropichichi que cree pintar algo en un mundo que estaría más agusto ignorándolos.
Fue aburrido, mediocre y malintencionado, decía el tío Braulio refiriéndose al debate, he visto mucho a lo largo de mi vida y no consigo recordar algo tan triste como el penoso espectáculo que nos ofrecieron ayer cuatro señores que aspiran a dirigir nuestras vidas los próximos cuatro años, fué un tremendo derroche de mediocridad, de encorsetamiento y de falta de frescura en las actitudes, en las propuestas y en las respuestas.
¿Malintencionado?, le pregunté sin adivinar a quién acusaba de mala intención.
Si, había mala intención en todo, en la forma del debate en las concesiones a La Moncloa sobre colores de fondo y ubicación de su inquilino, en la sobreabundancia de moderadores y en la distribución de tiempos y temas. Te explico: yo creo que se organizó todo para el lucimiento personal de Mariano Rajoy sin darse cuenta que su incapacidad le impide lucirse y eso significó un debate sin debate, una campaña sin propuestas claras, y un mensaje vacuo que solo podía encandilar a fanáticos ya encandilados.
No había nada más que soliloquios de unos señores encantados de conocerse y convencidos de que son el ombligo del mundo, unido a la mala baba de intentar ningunear a dos de las fuerzas políticas para dar la imagen de que la pelea es entre PP y Podemos.
Resultaba curioso, a la vez que insultante para una inteligencia común, ver pelear, con artera estrategia, a Pablo Manuel para vender una imagen de moderación que desconoce, a la vez que intentaba recuperar, para su uso y disfrute, el denostado bipartidismo con el que dice querer acabar, demostrando así su anguitiana consigna de acabar con el PSOE al precio que sea.
Este chico me recuerda mucho a un compañero de la escuela que sufrimos en mis tiempos, continuaba el tío Braulio, era el típico mal bicho que hacia la travesura y, a base de tretas y engaños, conseguía que el castigo le cayera a otro, lo arreglamos al estilo de los niños de mi época, lo agarramos en el callejón del navío y le endosamos una zurra que todavía le debe escocer cuando la recuerde.Comprendo que no es solución de adultos, pero cuando veo a ese señor como trastea con la ilusión de buena gente, no reniego de que sería una buena lección.
Entonces, le pregunté, ¿el debate no ayudó a aclararle que hará en las elecciones?. Al contrario, me dijo, si tenía alguna duda me quedó clara ayer, Rajoy ya ha demostrado su inutilidad y es peligroso para la supervivencia del estado que continue, Rivera es un tapado de esa patronal de empresarios (que no emprendedores) con un concepto medieval de las relaciones laborales, el chico de la coleta (que alguna vez me pudo engañar) está loco por recuperar el bipartidismo pero para ser él protagonista, a cambiado tantas veces de ideología que ha tenido la desfachatez de querer redefinir, en beneficio propio, a personajes históricos que se estarán revolviendo en su tumba ante tanta ignorante osadía, a fagocitado con estulticia a Izquierda Unida, a la que veremos desaparecer sea cual sea el resultado electoral.
Me queda votar a quién siempre voté, al PSOE, no me gusta mucho este joven Secretario General, pero tengo los años suficientes para haber visto quién modernizó este país, quien nos incluyó en Europa, universalizó la sanidad y la educación y vi también pasar a varias caras nuevas por su dirección para apreciar que los hombres pasan, la organización permanece, y el ideario de un partido más que centenario, sigue defendiendo la conquista de una “sociedad de hombres justos, iguales e inteligentes”.
Habíamos llegado al “pino de la tia Hilaria” y bajo su sombra acogedora, descansamos un rato antes de reiniciar nuestra caminata de regreso, dejando atrás el corral de los toros y la Iglesia del Comeso, antiguo asentamiento humano de los siete que formaban nuestra comunidad medieval.

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