Lo drogaron, lo robaron y lo quemaron vivo

La venganza es un plato que se sirve frío, y si no que se lo pregunten a María Victoria, que esperó más diez años para ajustar cuentas con su vecino Jesús, que le quemó la casa. Los hechos se remontan a 2004. Desde entonces esta mujer de 39 años ha buscado la oportunidad para vengarse. Y se valió de la ayuda de cuatro cómplices. Inicialmente, sus planes eran el robo. Para ello, en la madrugada del 24 al 25 de abril de 2014 se las ingeniaron para acabar una noche de juerga en el domicilio de Jesús. Una vez dentro, diluyeron varias pastillas de tranquilizante en su bebida. Narcotizado, aprovecharon para robarle las llaves de la casa, la cartilla bancaria y todas las tarjetas de crédito.

Pero no pudieron vaciar sus ahorros, porque los ladrones no se acordaban bien del PIN y la tarjeta se bloqueó.

María y sus cómplices no se amilanaron e hicieron lo posible para encontrarse con la víctima en un local que habitualmente frecuentaba. Pero esta vez, cambiaron de estrategia, uno de los tres cómplices de Maria intentó seducir a Jesús con la promesa de una loca noche de sexo en su domicilio.

Una vez en su casa, el ‘ardiente’ amante volvió a diluir narcóticos en la bebida de Jesús. Y de, nuevo, con él dormido, procedieron a desvalijar el domicilio y a repartirse el botín.  Pero a María, parece que le supo a poco. Así que de madrugada, sola, volvió a la vivienda y prendió fuego el sofá donde Jesús dormía. Cuando comenzaba a arder, se marchó del domicilio en dirección a su casa, donde se encontró con uno de sus cómplices al que comentó lo que había hecho.

Jesús murió por inhalación de humo y María se enfrenta a 26 años y once meses de cárcel.