Junio, un mes cargado de proyectos por terminar

Arranca junio y con el mes se ponen a cero los contadores de la cuenta atrás… para el arranque de los juegos olímpicos en Brasil, para saber si los británicos abandonarán la UE, para la útlima selectividad y por qué no, para la operación bikini, que el calor ya aprieta. Y ¿cómo no? del 26 J. Nuestros políticos se pasean por los platós, algunos con más frecuencia como Pablo Iglesias que lleva 16 apariciones en los medios de comunicación, le sigue Albert Rivera con 15 apariciones, Sánchez cinco y Mariano Rajoy una. Mucho trabajo tienen estos días para recuperar su imagen, que el bloqueo político ha hecho mella en la valoración que tienen de ellos los ciudadanos.

Y hablando de imagen, el aspecto físico es una de las principales preocupaciones de los españoles. Y los adolescentes son quienes más sufren con su aspecto. Un 43% cree que está demasiado gordo, o mejor dicho gorda, porque son a ellas a quienes más les preocupa su aspecto sin embargo sólo un 20% están en situación de sobrepeso, según un informe de la OMS.

Un organismo que se ha mojado y ha rechazado la petición hecha por 170 científicos del país reclamando el retraso de los Juegos Olímpicos en Río por el avance del zika. Brasil no nos ofrece su mejor imagen. Y no solo porque no tienen presidenta. A la crisis política hay que sumarle el problema de Salud Pública. Ya que el virus zika campa a sus anchas. Se han diagnosticado 26.000 posibles casos. Atletas como Pau Gasol están valorando si acudir o no a la cita olímpica.

Y una tensión muy distinta se vive también en Reino Unido, la del Brexit. Lo ajustado del resultado del referéndum obliga a preparar el plan B ante un triunfo de la salida de la Unión.

Los analistas afirman que sufriría el sector financiero, aumentaría la prima de riesgo y la libra se enfrentaría a una devaluación. También se vería afectado el comercio, con más aranceles y menos flujo comercial. Un alto coste económico tan solo compensado por el impacto emocional de dar rienda suelta al sentimiento antieuropeo.

Y para impacto emocional el que sufrirán muchos al despedirse de la última selectividad de la historia. Será sustituida por la reválida de bachillerato que consistirá en examinarse de más asignaturas en el último curso y la creación de nuevas vías para subir nota. El resultado de estos exámenes finales es crucial, porque si se suspende la reválida no se accederá al título de Bachiller y, por lo tanto, queda cortado el acceso a los Estudios Superiores.