El Brexit, un alto coste económico para un sentimiento

Se acerca la hora de la verdad para el Brexit y lo ajustado del resultado del referéndum obliga a preparar el plan B ante un triunfo de la salida de la Unión. El último sondeo publicado por el instituto de opinión pública en el país refleja que el 46% votaria a favor de la salida de Reino Unido, mientras que el 44% son más partidarios a la permanencia del país en la UE.

En este contexto, nada favorable ni para el Reino Unido ni para la Eurozona, los más reticentes se decantan por establecer una relación similar a la existente con Noruega. Es decir, un acuerdo de libre comercio de bienes, personas y algunos servicios, aunque los más posibilistas aseguran que el Brexit se reducirá a que las relaciones comerciales se regirán por las normas que impone la Oranización Mundial del Comercio, una solución perjudicial para los intereses de ambos.

Así, a medio plazo, el Gobierno del Reino Unido tendría que buscar una solución intermedia, porque el impacto del Brexit acabaría minando la confianza de inversores. En este sentido, los analistas de CaixaBank afirman que el primer impacto lo sufriría el sector financiero. A nivel interno, Gran Bretaña, aunque no está en el euro, podría ver como se aumenta la prima de riesgo y previsiblemente la libra se enfrentaría a una devaluación. Además, perderían el “pasaporte de servicios financieros” que permite operar con una sola licencia en toda la UE

El segundo sería el comercio: aumentarían los aranceles, los británicos tendrían que renegociar acuerdos comerciales bilaterales lo que a su vez conlleva una reducción del flujo comercial. Y a partir de estos dos elementos se provocaría un efecto dominó que acabaría erosionando la economía británica. El Centre for Economic Performance (CEP) estima un impacto negativo a largo plazo, teniendo en cuenta el canal comercial y de las finanzas públicas, de entre el 1,3% y el 9,5% del PIB.

Un alto coste económico tan solo compensado por el impacto emocional de dar rienda suelta al sentimiento antieuropeo.