Brasil está para pocos juegos

En poco más de un mes comenzarán los Juegos Olímpicos en Río de Janeiro y la situación en el país es bastante desoladora. Y no solo porque no tienen presidenta. A la crisis política abierta por el juicio de inhabilitación al que se enfrenta Dilma Rousseff hay que sumar el efecto dominó que ha provocado. El país se ha dividido en dos, partidarios o detractores, y la conflictividad social y las protestas masivas suben enteros.

Más allá de la crisis política y económica, Brasil y por lo tanto Río, se enfrentan a un problema de Salud Pública. El virus zika campa a sus anchas. Se han diagnosticado 26.000 posibles casos y las autoridades no consiguen detener su avance. 170 científicos han pedido el retraso de los JJ.OO hasta que se normalice la situación. A través de una carta advierten que los casos pueden aumentar y que la epidemia se internacionalice al contagiarse las personas que se desplacen a Río. Pero el Gobierno de Brasil y la OMS ha rechazado la petición.

La situación no es para tomársela a broma. Incluso Pau Gasol, ya ha dicho que está valorando acudir a la cita olímpica por que no está garantizada la seguridad sanitaria de los atletas. Aunque tampoco la otra, la ciudadana, tampoco lo está. Hace días fueron asaltados los integrantes españoles del equipo de vela en plena calle y este fin de semana, las fabelas de Río han sido ‘peinadas’ por la policía para detener a una banda de 30 personas que violaron a una adolescente en plena calle.  Más de 70 agentes desplegaron durante el fin de semana helicópteros, vehículos blindados y perros. Por el momento no hay ningún detenido. La indignación por el caso ha empujado a 200 personas, en su mayoría mujeres, a manifestarse en la calle frente a la Asamblea Legislativa.

El Foro Brasileño de Seguridad Pública advierte de que una mujer es violada cada 11 minutos en el país. Un dato desde luego nada alentador para ese medio millón de turistas extra que se desplazaran a la cita olímpica.

Y eso sin contar que todo este a punto para el 4 de agosto. Que las obras van con retraso, y no solo las puramente deportivas sino también las infraestructuras que son vitales, como el Metro, para que la ciudad no se convierta en un caos.