Los talibanes afganos estrenan líder con un atentado

El nuevo líder de los talibanes afganos se estrena en el mando con la muerte de 10 personas en un atentado contra un autobús en Kabul. Hace tan solo un par de días se confirmaba la muerte del clérigo Akhtar Mansur. El Gobierno  de Afganistán esperaba que tras su desaparición, las conversaciones de paz con el grupo insurgente se tornaran más sencillas. Sin embargo, el relevo no ha provocado cambios. Hebatulá Ajundzada ha querido demostrar con el atentado que no hay un freno en la lucha.

Casi 15 años después, la guerra continúa y los talibanes siguen sembrando el caos en el país.  Se trata de una facción fundamentalista islámica fundada por veteranos que se hicieron con el poder en 1996, cuando expulsaron a los soviéticos del país. Bajo su mandato, Bin Laden utilizó las montañas de Afganistán como cuartel general de Al qaeda.

Derrocados en 2001 por una coalición internacional comandada por George Bush, estos radicales islamistas practican la guerra de guerrillas. Principalmente sus acciones se dirigen contra el gobierno, pero también atacan posiciones en Pakistán y contra la ISAF la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad dirigida por la OTAN.

La ONU responsabiliza a los talibanes de la muerte de unas 7.000 personas en 2015. Una cifra que llega a los 21.000 personas y más de 37.000 heridos si nos remontamos a 2009. Aunque la falta de datos fiables apuntan que las víctimas son bastante más.

A día de hoy, reconocemos las atrocidades y excesos de los radicales islámicos en el Daesh, pero fueron los talibanes los primeros en aplicarlas, sobre todo contra las mujeres, a quienes impusieron vestir con el gurka y a quienes no dudan en llevarlas al patíbulo por cometer delitos “contra la moral”.

A pesar de ello no son un grupo unido. La Administración de Obama propició unas conversaciones de paz entre el Gobierno afgano y un sector moderado talibán, encabezada por Mohamad Rasul. En ese escenario, Mansur, el clérigo muerto, era un obstáculo.  Por el momento se desconoce el rumbo que tomarán estas conversaciones tras el acceso al poder interno de Ajundzada, es decir, si finalmente se decanta por respaldar el proceso de paz que ahora mismo se encuentra estancado o lo torpedea con más atentados como el de Kabul.