Escuelas en Finlandia, que cunda el ejemplo

 

¿Se imaginan?. Escuelas de Primaria donde tienen solo 3 o 4 clases al día, con descansos de 15 minutos. Donde los niños no tienen deberes ni exámenes, la primera evaluación es a los 11 años. Los libros, el material escolar y la comida es gratis, y si vive a más de 5 kilómetros del centro escolar, el municipio debe organizar y pagar el transporte.

Un sistema que premia la curiosidad y la participación, donde además estudian música y arte. Los pequeños estudian con el  mismo profesor desde los 7 a los 12 años. Más de la mitad del alumnado cuenta con un tutor y reciben atención individualizada.

Todas las escuelas son públicas y la educación es obligatoria entre los 7 y  los 16. No hay inspecciones en el aula ni ránkings de colegios. El currículo es común pero cada escuela y sus profesores lo diseñan y organizan a su gusto. Los profesores cobran 4.000 euros brutos al mes. Todos tienen estudios de pedagogía superior y pasar los ‘números clausus’ para estudiar Magisterio, es muy duro.

Resultado: Los índices de desigualdad y pobreza infantil no llegan al 6,5% (frente al 30% de España, por ejemplo). En Finlandia, la Ley de Educación fue aprobada en 1975 por consenso. Sólo puede modificarse con el acuerdo de las dos terceras partes del Parlamento y el currículo se revisa cada quince años.

Finlandia dedica el 6% del PIB a la Educación, su sistema educativo es considerado uno de los mejores del mundo y lidera todos los informes al respecto a nivel mundial.

Todavía hay quien se pregunta por qué es único el sistema educativo finlandés.