Brecha digital, ciudadanos a dos velocidades

Muchos no nos imaginamos una vida sin Internet ni sin los enormes cambios tecnológicos que han dado la oportunidad de tener una mayor libertad de expresión e información. Sin embargo, hay más personas en el mundo que no tienen acceso a Internet que aquellos que si tienen.

A nivel mundial las cifras revelan que un 57% de la población mundial carece de conexión a Internet. 3.200 millones de personas, solo el 43% de la población global, tiene acceso a Internet, según el último informe elaborado por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT).

El continente que cuenta con mayor número de usuarios es Asia, con 1.622 millones, una cifra muy por delante de Europa que tiene 604 millones de internautas, seguidos por América del Norte (341 millones), África (331 millones), Oriente Próximo (123 millones) y Oceanía (27 millones), como recogen las Estadísticas Mundiales de Internet en 2015.

Los niveles más bajos de acceso a la red se encuentran sobre todo en el África subsahariana, donde menos de 2 por ciento de la población está conectada. Un subcontinente de 47 países que pese a sus condiciones de subdesarrollo han logrado antes acceder a Internet que al agua potable. Y se debe principalmente a la telefonía móvil, es la tecnología que ha alcanzado a más gente en menos tiempo en la historia de la humanidad.

En este ranking mundial, España se sitúa en el puesto 26. En nuestro país un 78,7% de los hogares cuenta con conexión a Internet, es decir, que casi un 23% de las familias -3 millones de hogares- no tienen acceso a la Red, según la última encuesta realizada por el INE en 2015.

Muchos hogares no tienen Internet por cuestiones económicas o porque la posibilidad de tener Internet no es viable en su zona. Así los beneficios económicos de la revolución digital no se perciben en los países con bajos salarios, ni tampoco las nuevas oportunidades de empleo que requieren un alto conocimiento.

Todavía queda mucho camino hasta conseguir llevar Internet a cada rincón del planeta, una brecha digital que agrava aún más la brecha que ya separa a los pobres de los ricos.