Turquía rechaza a tiros a los refugiados sirios en su frontera

Los guardias fronterizos turcos no dudan en emplear municiones para impedir que los refugiados sirios pasen a su territorio. Según denuncia Human Rights Watch (HRW), en marzo y abril, los guardas fronterizos acabaron con la vida de cinco personas, entre ellas un menor, y resultaron heridas catorce en una ‘violenta’ operación contra un traficante de personas y un grupo de refugiados.

“Pese a que altos cargos turcos aseguran que dan la bienvenida a los refugiados sirios con puertas y brazos abiertos, la guardia fronteriza les mata y les agrede”, denuncia en un comunicado Gerry Simpson, investigador sobre refugiados en HRW. La ONG asegura tener constancia que las fueras turcas abrieron fuego en abril contra civiles sirios que huían de los combates en Alepo y que bloquearon la entrada a miles de personas que huían de campamentos de desplazados después de ser atacados con artilleria los pasados 13 y 15 de abril. Estos ataques se saldaron con 20 residentes de los campamentos muertos.

turkeyborder0516_presser_interactive

turkeyborder0516_presser_interactive

Testimonios de refugiados recogidos en campamentos de desplazados en Siria

La denuncia de HRW se sustenta en entrevistas realizadas a refugiados que infructuosamente intentaron llegar a Turquía y que ahora permanecen en diferentes campos en siria, como el campamento de desplazados de Jirmash, ubicado al oeste de la localidad siria de Bidama. Un representante del campo confirmó que a mediados de abril la guardia fronteriza utilizó altavoces para advertir de que no se acercaran a la frontera, a riesgo de ser tiroteados.

El pasado 4 de mayo, Human Rights Watch envió una carta con las conclusiones de su informe al ministro del Interior turco, instándole que investigue estos incidentes y  que de las pertinentes órdenes a los guardias fronterizos para que no utilicen sus armas contra los solicitantes de asilo. La organización recuerda que “Turquía tiene derecho a asegurar su frontera con Siria, pero está obligada a respetar el principio de no devolución” de los solicitantes de asilo y a “respetar las normas internacionales sobre el uso de la fuerza letal, así como los derechos a la vida y la integridad corporal, incluyendo la prohibición absoluta de someter a nadie a un trato inhumano y degradante”.