El 26J desde el extranjero, un verdadero caos En140″

Votar desde el extranjero es todo un caos, al menos desde que en 2011 los españoles que viven en el exterior se ven obligados a “rogar” su voto. Oficialmente ya se ha abierto el plazo pero la carrera de obstáculos que supone el voto rogado solo permitió que un 4,7% de los dos millones de residentes con derecho a voto en el exterior ejercitarán ese derecho.

Aunque en febrero Marea Granate, un colectivo de españoles que han emigrado en busca de un empleo y que reivindican sus derechos desde el extranjero, envió una petición a cada uno de los partidos políticos para pedirles que reformaran la ley del voto exterior, el parlamento no debatió ninguna iniciativa al respecto. El colectivo denuncia desde que se aprobó la ley ha habido una caída del 85% en las tasas de participación, un descenso que ha ido creciendo al mismo tiempo que aumentaba la emigración española.

Dos millones de españoles residen actualmente en el extranjero y si quieren votar deberán cumplir una serie de requisitos. El primero es estar inscrito en el censo de residentes extranjeros, el CERA para residentes o en el ERTA para residentes temporales. Un trámite que se puede volver una pesadilla si el consulado no está en la ciudad donde reside el español.

La siguiente traba con la que se topan es que deben manifestar por escrito la voluntad de votar, y después que la Oficina del Censo de el visto bueno y las papeletas lleguen a tiempo. Y por último, deberá acudir en una fechas determinadas al consulado para ejercer su derecho al voto o hacerlo por correo certificado.

“Censitario e inconstitucional”

Un procedimiento tedioso que lleva denunciado desde hace tiempo Marea Granate. El voto “rogado” es “censitario e inconstitucional” denuncia la plataforma a través de su página web, en la que además  facilita todo tipo de información para que los españoles en el extranjero se enteren de todos los pasos que deben seguir para conseguir votar el 26J.

En las pasadas elecciones del 20D, Marea Granate mediante la iniciativa #RESCATAMIVOTO puso en contacto a españoles en España abstencionistas con españoles en el extranjero que no podían hacerlo. Una manera de subsanar las pocas facilidades que supone esta ley, tanto que muchos de ellos incluso finalmente no pudieron votar porque las papeletas llegaron fuera de tiempo o nunca llegaron.

Las alarmas vuelven a saltar con la nueva convocatoria de elecciones para el 26 de junio, la pregunta es ¿quién sale ganando con todo esto?, no lo tenemos claro. Lo que si tenemos claro es quien sale perdiendo, como siempre, el ciudadano.