Balmis: La extraordinaria expedición de los niños

Contagiados por la leyenda negra y por la degradación histórica de nuestra vanguardia política, olvidamos que nuestro pueblo ha protagonizado hechos inconcebibles en otras culturas, como la Expedición Balmis. Pensemos, hoy, en la Organización Nacional de Transplantes, sustentada y promovida por un pueblo tan solidario que sus cifras y éxitos no tienen equivalente.

Pues esto tiene antecedentes. El más extraño y grandioso ocurrió en los inicios del sigo XIX.

En plena expansión mundial de la epidemia de viruela, Edward Jenner, un médico rural inglés, observó que las ordeñadoras ocasionalmente adquirían una especie de viruela leve (cowpox) por el contacto con vacas enfermas con viruela vacuna. Tomó materia de pústulas del brazo de una ordeñadora enferma y se la inoculó a James Phillips, un niño de 8 años. Este tuvo una leve enfermedad y sanó. Entonces inoculó al pequeño James materia de una pústula, pero esta vez de enfermo con viruela humana. El niño nunca tuvo viruela.

Balmis, alicantino, consiguió convencer al rey Carlos IV para organizar una misión que extendiera la vacuna por todos los dominios ultramarinos

 

 

El hallazgo se publicó en 1798. En diciembre de 1800 la vacuna, que así se llamó, llegaba a Puigcerdá, solicitada por el Dr Francisco Piguillem y Verdicer. Piénsese que en aquel tiempo las noticias y transportes viajaban a caballo y barco de vela.

En 1803, sólo cinco años después de la publicación, el médico de la corte Balmis, alicantino, consiguió convencer al rey Carlos IV para organizar una misión que extendiera la vacuna por todos los dominios ultramarinos, y a la postre más allá. El problema era la conservación de la vacuna en el trayecto. A Balmis se le ocurrió la solución: llevar en el viaje a cierto número de niños que se “pasarían” la vacuna a través de las leves pústulas cada cierto tiempo.

Así, se  organizó una de las más sorprendentes y extrañas expediciones  jamás concebidas, compuesta por 22 niños inoculados, de entre 8 y 10 años, Balmis, un cirujano, 2 médicos asistentes, 2 prácticos, 3 enfermeras y la rectora del orfanato de La Coruña, Isabel Lopez de Gandalia. El éxito fue absoluto. Llevaron la vacuna a Canarias, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, México, Filipinas y….decidieron ampliar el viaje hasta China, a Cantón y Macao.

Lo extraordinario de la la misión fue su mismo concepto. En un tiempo de expansión comercial, de colonialismo, de agresión, de interés económico, está expedición de solo 22 niños y varios sanitarios, representó  la solidaridad de entonces. Y hoy, cuando nuestros dirigentes expulsan a los que nos piden ayuda, a los refugiados de la guerra y de la miseria, representa la esperanza.

Dr. Eduardo García Rico