Los Fujimori, el inicio de una dinastía en Perú

Para Perú celebrar por cuarta vez elecciones presidenciales sin que se produzca un golpe militar es todo un éxito. Y que las gane, o al menos se vislumbre como favorita, Keiko Fujimori, también es noticia. Keiko es la hija del presidente Alberto, que cumple condena de 25 años de cárcel por corrupción y crímenes de lesa humanidad.

Keiko, no obstante, precisará de una segunda vuelta para ser proclamada presidenta e iniciar una controvertida dinastía en Perú. El 39% de los sufragios obtenidos no le bastan para ser elegida a la primera. Disputará la presidencia a Pedro Pablo Kuczynski del partido de centroderecha PPK.

Los peruanos, además de votar por el regreso de los Fujimori, se juegan el futuro económico. La economía local registra una caída sostenida de su crecimiento que llegó a cotas del 15% hace 10 años. Keiko ha desplegado durante la campaña toda una serie de promesas para recuperar la inversión económica en el país con  un estilo próximo a la gente, sin atacar a sus rivales y alejado de las posturas más extremas de la derecha.

Del mismo modo, ha evitado cualquier relación que la vinculara con el legado de su padre. Un distanciamiento que la ha llevado a reconocer que durante el gobierno de su padre se cometieron errores y delitos.

El partido de Keiko Fujimori ha triunfado también en el Congreso, donde al menos ha conseguido la mitad de los escaños en juego. Este arrollador triunfo ha convertido a Kenji Fujimori, el hermano de Keiko, en el diputado más votado con más de medio millón de votos.

Las elecciones han suscitado el interés de los 23 millones de peruanos que han acudido a las urnas de manera masiva. Se ha alcanzado un histórico 85% de participación.