Metodología Agile ante la apatía laboral

La competitividad de las empresas es uno de los cuellos de botella de cualquier sistema productivo. Y mantener unos estándares que permitan la supervivencia de cualquier negocio pasa por mantener cohesionado y motivado al personal. Los datos son elocuentes: 2,8 millones de españoles no están satisfechos con su trabajo, según un informe de la multinacional de Recursos Humanos Randstad, y ocho de cada diez, pierde la motivación a los seis meses.

El método Agile se baraja como una alternativa para mantener esa necesaria cohesión entre los trabajadores. Supone trabajar sin jerarquías. Se basa en organizar equipos multidisciplinares de unas doce personas que se organizan por proyectos, no por funciones. Empresas como Amazon o Apple ya lo han incorporado con éxito y BBVA esta realizando una experiencia pionera en el sector bancario español. La prueba se desarrolla tanto en España como en México y los Estados Unidos en departamentos de áreas tecnológicas, comerciales o de marketing.

Cada equipo de trabajo se denomina scrums, donde cada persona tiene un rol, pero todos reman en la misma dirección. Cada scrums planifica el trabajo en pequeños ciclos, en los que se desarrolla por etapas una primera versión del producto que luego se irá modificando sobre el mismo, este proceso se denomina sprints. Cada día, cada uno de los miembros del scrums dedica un máximo de quince minutos al día para explicar en qué está trabajando y con que problemas se está topando.

El objetivo al final es trabajar como una start-up, para ganar tiempo y flexibilidad en cada proyecto. Al final, el éxito de las grandes empresas pasa por una nueva división funcional que optimiza no solo sus recursos si no que sirve para motivar a los trabajadores.