Al día #En140Segundos. Etiopía: sequía y refugiados

No por recurrentes, no dejan de sorprendernos cada año las imágenes de una Etiopía afectada por la hambruna que provoca la sequía. A pesar de que año a año se reiteran las llamadas a la solidaridad, nada cambia. Etiopía es uno de los países más pobres del mundo. Su PIB apenas ha crecido dos décimas en 10 años y la población sigue viviendo de una tierra poco fértil. 8 de cada 10 habitantes son agricultores.

Este año, los 97 millones de etíopes, que apenas cuentan con algo más de un dolar al día para vivir, se enfrentan a la hambruna, desnutrición, epidemias… con un problema añadido: ¿Qué hacer con los 730.000 refugiados que acoge su territorio? Etiopía es el país africano que cuenta con mayor número de refugiados en su seno.

En su mayoría son de Sudán del Sur, unos 200.000 mil, un país vecino en guerra civil desde 2013, pero también proceden de Somalia, Eritrea y Sudán. En su mayor parte se trata de mujeres, niños y ancianos que huyen de la guerra y que se enfrenta ahora al hambre. El Gobierno no puede atenderlos y su suerte depende de las agencias de la ONU y las grandes ONGs que operan sobre el terreno.

La sequía se prolongará hasta el segundo cuatrimestre del año. Y de momento, esta golpeando al país duramente en el norte, centro y oeste. Los niños con malnutrición severa se contabilizan en 400.000 niños, 1,8 millones de personas no tienen acceso a agua potable y de alimentos, y el precio de los alimentos básicos se ha incrementado en un 73%, como por ejemplo las lentejas.

El pasado año murieron 30.000 personas por la epidemia de cólera. Este año se antoja será más dura.

Según los cálculos realizados por la OCHA, Office for the Coordination of Humanitarian Affairs, Etiopía necesitaría 237 millones de dólares solo para paliar los estragos de la sequía en la el primer cuatrimestre de 2016.

Hambre y desesperación que azuzan los conflictos locales, como en Oromía, al norte, donde los nativos están expulsando a la fuerza y con violencia a los emigrados somalíes.