Hostelería: precios de lujo, salarios de esclavitud

Dormir en un hotel de lujo en una de las principales ciudades de España puede llegar a costar más de 4.000 euros la noche. Es el precio por disfrutar de la ostentación y el glamour. Pero no es oro todo lo que reluce. En ellos en particular y en general en todo el gremio de la hostelería. Al levantar las alfombras se descubre que, con independencia de las estrellas que los jalonen, lo que se esconde en muchos casos son sueldos de miseria para sus trabajadores explotados bajo el régimen de la externalización de los servicios.

La economía española se sustenta en buena medida por el turismo y las cifras siguen batiendo récords. Más de 68 millones de extranjeros elegirán España como destino para disfrutar de sus vacaciones a lo largo de 2016, superando seguramente esta cifra que fue la de 2015. La previsión de ingresos para este año se espera que sea un 3,4% superior a los 49.000 millones de euros que dejaron en las arcas el año pasado.

Pero mientras el turismo crece, las condiciones de los trabajadores empeoran. El reparto de beneficios en hostelería no llega a todos. Los sindicatos denuncian que en paralelo al auge de las actividades turísticas aumenta la precariedad laboral y el abuso que determinadas empresas ejercen con la externalización de servicios.

 

Externalización de servicios en hostelería, un gran fraude de ley

 

Los sindicatos denuncian que el negocio de la externalización en hostelería es todo un “chollo”: los hoteles, en lugar de asumir los costes laborales prefieren contratar a una empresa externa que se encargue de gestionar al personal de limpieza. De este modo, además de despreocuparse de los costes laborales de sus empleados, también se desentienden de sus derechos, ya que estas empresas se rigen por sus propios convenios y no los acuerdos marco del sector.

La situación creada se traduce en que buena parte de los empleados de hostelería, la mayoría mujeres, “pierden la protección” y son sometidos a horarios inhumanos, la realización de horas extraordinarias que nunca se llegan a cobrar y a percibir un salario mensual que ronda los 700 euros. Comisiones Obreras denuncia que esta fórmula permite a los hoteles esquivar el convenio y abaratar los salarios un 40%.

Según los datos que los sindicatos manejan, en las grandes ciudades como Valencia, Madrid o Barcelona, la externalización es una práctica habitual en la mayoría de los hoteles. Lo que en su opinión  revierte en la existencia de una bolsa importante de trabajadores con “contratos en fraude de ley” con mayúsculas, que apenas se persigue de oficio por la escasez de medios de la Inspección de Trabajo y donde los trabajadores apenas denuncian por temor a perder su empleo.

Los sindicatos se lamentan porque  lo único que pueden hacer es aumentar la vigilancia ante las empresas. Por eso reclaman que el Parlamento modifique el artículo 42 del Estatuto de los Trabajadores, el que hace referencia a  la Subcontratación de obras y servicios y se prohíba esta práctica.

Una situación de precarización y de aumento del trabajo de los profesionales de la hostelería que se agrava con otras prácticas, como que “en temporadas de alta ocupación se llega incluso a habilitar camas y colchones en las habitaciones para acoger a más gente de la que se esperaba, lo que implica indirectamente un mayor esfuerzo laboral por el mismo salario”.