Kurdos ¿independentistas o terroristas?

La milicia kurda TAK reivindica el atentado del domingo en Ankara. Una “acción de venganza” por las operaciones lanzadas por el Gobierno en el sureste de Turquía. Pero los kurdos ya no son percibidos en Occidente como terroristas. La resistencia heroica, como en Kobani, de las milicias kurdas ante el avance del Daesh en la guerra de Siria les ha convertido en actores con un protagonismo especial. Los kurdos se está dejando notar.  Ahora bien. ¿Quiénes son y cuáles son las reivindicaciones de los kurdos?

Son la minoría étnica sin Estado propio más importante de todo Oriente Medio. Más de 30 millones de personas repartidas en un territorio extendido entre cuatro países: Turquía, Siria, Irak e Irán. Cuentan con su propia lengua y cultura y sueñan con crear su propio estado independiente o al menos gozar de una cierta autonomía en los estados donde residen. Su historia se remonta al año 612 antes de Cristo y su diáspora se produjo al finalizar la Primera Guerra Mundial y la desintegración del imperio turco.

En ese nuevo diseño de las fronteras en el mundo, los kurdos – que habían estado integrados en el imperio otomano- quedaron definitivamente divididos: la mayor parte como minoría dentro de la nueva Turquía y el resto en función de los nuevos aliados de las potencias ganadoras de la Primera Guerra Mundial: Siria, en el caso de los franceses, e Irán e Irak, para la que Reino Unido reclamó la rica zona petrolera de Mosul.

Precisamente, el petróleo es la maldición para sus aspiraciones de independencia: en el kurdistán turco y sirio se extrae la totalidad del petróleo nacional, en el iraquí el 75% de la producción y en Irán el 20% .

Turquía considera al PKK como grupo terrorista

Los incipientes nacionalismos surgidos en estos nuevos países, como Turquía, hicieron todo lo posible por aplastar cualquier oposición. Las primeras revueltas de 1920 y 1930 fueron reprimidas con dureza y esto propició décadas después, en 1984, la aparición del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) que declaró la guerra abierta al estado turco, quien no ha dudado en calificar al PKK como grupo terrorista. La orientación comunista de las milicias, es el otro grave freno a sus aspiraciones independentistas. Su líder y fundador, Abullah Ocalán, está condenado a cadena perpetua por terrorismo.

En Turquía, la guerra se ha cobrado más de 40.000 muertos. Oficialmente, Turquía y PKK viven un alto el fuego desde 2013, pero eso no ha evitado que siga prohibida la educación, la publicación y la difusión del idioma kurdo y su cultura.

En ese contexto, las cada vez más fuertes protestas de los kurdos en Turquía y los recientes ataques del ejército turco en contra de posiciones del PKK –los primeros en dos–  en el sureste del país, donde está asentada la mayoría de la población, no auguran nada bueno para las negociaciones en Turquía.

El genocidio de los kurdos en Halabja

En Iraq se escribió uno los episodios más sangrientos contra el pueblo kurdo. El 16 de marzo de 1988  la aviación de Saddam Hussein atacó con gas venenoso la ciudad de Halabja. Murieron cerca de 10.000 personas. Fue considerado un genocidio por la comunidad internacional.

Los kurdos, no obstante, aprovecharon la invasión estadounidense para establecer la Región Autónoma Kurda con capital en Erbil, la tercera ciudad más grande e importante de Irak. Y ahora en Siria, acaban de declarar una república federal en el norte. Las primaveras árabes desvelaron las miserias de los regímenes gobernantes en sus países e hicieron bien visible la existencia de grupos étnicos como los kurdos.