#En140Segundos. Rajoy revive la ‘pesadilla’ del ébola

En funciones Rajoy y también el ministro de Sanidad, Alfonso Alonso, reviven una de sus peores pesadillas: la crisis provocada por los contagios en España del virus del ébola. Una crisis que se llevó por delante a la ministra Ana Mato y al consejero de Sanidad de Madrid, Javier Rodríguez, y que ha sacado de su retiro elegido a Teresa Romero, la auxiliar de enfermería contagiada por el virus, convertida en la primera testigo de cargo en la querella contra la Administración por negligencia presentada por 15 facultativos del hospital La Paz en verano de 2014.

Teresa es la prueba viviente de que la crisis del ébola se administró mal. Los profesionales no contaban ni con medios ni con la formación adecuada para abordar el tratamiento del virus. De lo contrario no habría resultado contagiada por el ébola. “He venido a aclarar toda la situación que he vivido en primera persona”, declaraba antes de pasar dos horas con la magistrada.

Teresa y su abogado han aportado informes de la Inspección de Trabajo que ponen de manifiesto las presuntas negligencias cometidas por la Administración. “Cuesta creerlo, pero las cosas fueron así. Hubo escasa formación. La formación consistía en el día a día. Hubo algunas charlas. Pero no hubo formación específica”.

Ébola, una crisis que se remonta al verano de 2014

La crisis del ébola nos remonta al verano de 2014, cuando el Gobierno decide trasladar a España para su tratamiento a un misionero español contagiado en Sierra Leona. Un traslado que se produce meses después de haber desmantelado el hospital de referencia para abordar los casos de enfermedades altamente contagiosas. El colectivo sanitario se puso en armas y comenzaron las denuncias públicas sobre las carencias del sistema sanitario para abordar casos de esta naturaleza: No solo se había desmantelado el hospital, tampoco se había dotado al resto de los centros del material necesario, ni impartido la formación precisa para abordar con garantías casos de ébola.

A los pocos días de su regreso a España, el misionero falleció, como ocurriría días después con otro misionero del mismo centro también enfermo de ébola. 15 médicos del servicio de Medicina Intensiva del hospital de La Paz-Carlos III de Madrid denunciaron en junio de 2014 sobre la incapacidad de nuestro país para poder cubrir las necesidades sanitarias que supone un enfermo del virus ébola.

A la denuncia inicial de los médicos, se sumaron la propia Teresa Romero, los sindicatos AFEM, SAE, CSI-F y el Consejo de Enfermería al considerar que se incurrió en grave riesgo pata los profesionales por parte de la administración sanitaria madrileña. Su testimonio ahora resulta esencial, pero no será el único. Casi dos años después, Teresa Romero sigue de baja y su vida ha cambiado por completo, aunque afirma encontrarse recuperada y con ganas de trabajar.