Siria ¿y si acaba la guerra qué?

Las conversaciones de paz en Ginebra pueden poner fin a 5 años de guerra en Siria y a una catástrofe humanitaria con cerca de 350.000 muertos y más de 6 millones de refugiados, pero no abordarán, al menos a corto plazo, el grave problema que ha dejado este lustro de conflicto armado: la economía en el país ha retrocedido a niveles de hace tres décadas.

Las infraestructuras eléctricas del país se ha destruido y pensar en el turismo como motor de su economía, como pasaba antes del estallido de la guerra, resulta una utopía. Sobre todo teniendo en cuenta el grado de deterioro de las infraestructuras en Siria. Haciendo un somero repaso, la economía siria se asentaba en tres pilares: la agricultura (un 20%), la producción energética (25%) y el turismo.

Cinco años de guerra han destruido las infraestructuras en Siria

La sequía, para muchos analistas uno de los detonantes de la ‘revolución’ que propició la guerra, junto a los bombardeos han dejado las fértiles tierras sirias asoladas. La industria petrolera ha caído un 95% -no solo se han destruido las infraestructuras, también han desaparecido sus compradores de petróleo-  y el turismo, que llegó a generar 8.000 millones de dólares al año, se ha destruido prácticamente por completo. Un dato más, se estima que el 83% de la red eléctrica del país ha dejado de existir.

Siria contaba con una población formada. Es uno de los teóricos atractivos de la llegada de refugiados sirios a Europa, su alto grado de cualificación profesional. Era de los países de Oriente Medio que había conseguido desarrollar un sólido sistema educativo y, también, una buena infraestructura sanitaria. Pero la guerra ha dejado una huella difícil de borrar: A pesar de los 6 millones de refugiados, el desempleo afecta a uno de cada dos sirios y en el país, 12 millones de personas sobreviven gracias a la ayuda humanitaria.

En términos macroeconómicos, el PIB cae una media del 5% cada año de conflicto, el déficit se multiplica por ocho, se han destruido 14 millones de empleos, la inflación supera el 50% y el consumo -salvo para alimentar la maquinaria bélica-, ha caído un 33.4%. Eso por no contar la deuda que año a año acumula el país: cerca de 250.000 millones de euros.

Esta claro que Siria, además de negociaciones de paz, que es lo primero y más importante, precisa en paralelo del desarrollo de un Plan Marshall  de resconstrucción del país. Porque en el horizonte resulta imposible que la paz avance si no se asientan los pilares de un crecimiento económico que de bienestar al país que, además, facilite el retorno de los que ahora huyen y sufren del abandono de Europa.