Berta Cáceres, el crimen contra la comunidad y la naturaleza

 

La líder indígena hondureña Berta Cáceres, defensora de los derechos de la comunidad lenca y de los movimientos campesinos, fue asesinada el jueves de madrugada durante un asalto a su vivienda en el departamento de Intibucá, en el oeste del país.

El ataque contra Cáceres, coordinadora del Consejo de Pueblos Indígenas de Honduras (Copinh), tuvo lugar en torno a la 1.00 (hora local) en el sector La Esperanza, según fuentes consultadas por la cadena TeleSur.

El secretario general del Partido Libertad y Refundacion (LIBRE), Juan Barahona, también ha dado por “confirmada” la información en su cuenta de Twitter. “Asesinaron a la compañera Berta Cáceres esta noche en su casa”, ha lamentado en un mensaje.

Cáceres compareció la semana pasada en rueda de prensa para denunciar el asesinato de varios dirigentes de su comunidad indígena, así como amenazas.

Unas 2.000 personas han dado este sábado su último adiós a la líder indígena ecologista en su localidad natal, La Esperanza, en el suroeste del país centroamericano.

El féretro con el cuerpo de Cáceres ha recorrido las calles de la ciudad en un cortejo fúnebre que ha terminado en la ermita de La Gruta. Antes del entierro está prevista una misa y un acto organizado por grupos ecologistas de Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Honduras, informa el diario ‘La Prensa’.

Miembros de organizaciones religiosas de Estados Unidos, organismos de Suiza, Brasil, México y Centroamérica participan en el homenaje a Cáceres. También ha estado presente la madre de Cáceres, Austra Berta Flores, y sus hijos Olivia, Berta, Laura y Salvador, que han hecho un llamamiento contra la impunidad.

“Que este crimen horrendo no quede en la impunidad, que este Gobierno sea presionado internacionalmente y se averigüe y no nos salgan que son gatos, que se castigue a los verdaderos responsables, a los que son el cerebro de este asesinato”, ha declarado su madre.

“No se puede distorsionar la verdad acerca del crimen que acabó con su vida. Sabemos que la razón de su asesinato fue su lucha en defensa de los bienes públicos”, ha subrayado su hija, Olivia.

Cáceres, dirigente del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH), fue asesinada el pasado jueves en su vivienda de La Esperanza, Intibucá.

La dirigente recibió tres disparos en el torax y uno le habría perforado un brazo. Su habitación quedó salpicada de sangre. Hasta la fecha hay tres personas detenidas, uno en calidad de sospechoso y dos como testigos del crimen.

 

La familia de la líder indígena Berta Cáceres ha exigido una investigación internacional sobre su muerte en la que piden que participe el Centro de Internacional de Investigaciones Biológicas (CIB).

“Exigimos como familia y como hijos que se firme un acuerdo de manera inmediata con la CIB de parte del Estado para que intervengan investigadores internacionales e independientes”, ha señalado la hija de Cáceres, Olivia Zúñiga Cáceres, según recoge el diario hondureño ‘La Tribuna’ en su edición digital.

En ese sentido, Zúñiga ha afirmado que la investigación de las fuerzas de seguridad y de los fiscales no les genera confianza y por eso piden la intervención de organismos internacionales. Así se aseguran que “no hay otro caso de corrupción, que no hay soborno, ni picardía”.

Además, Zúñiga ha destacado que se trata de un crimen político en represalia por la lucha de su madre por la protección de los recursos nacionales del país y ha subrayado que no tienen constancia de ninguna declaración de portavoz alguno del Ministerio Público ni de la Policía de Honduras.

Por otra parte, la hija de Cáceres ha desmentido categóricamente que su madre hubiera renunciado a las medidas cautelares, como aseguró el gobierno en rueda de prensa. “Que había cambiado en domicilio, eso lo vamos a ver en el juicio en el que vamos a demandar al Estado de Honduras”, ha apostillado.

Zúñiga también ha rechazado la hipótesis de la muerte por un crimen pasional y en cambio apuntó a las empresas que participan en la construcción de una central hidroeléctrica.

Cáceres, dirigente del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (Copinh), fue asesinada el pasado jueves en su vivienda de La Esperanza, Intibucá.

Mientras, las autoridades han informado de que el Ministerio Público (MP) a través de la Fiscalía Especial de las Etnias y Patrimonio Cultural, la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC), el Centro de Ciencias Forenses y la Dirección de Policía Nacional del departamento de Intibucá trabajan ya en el esclarecimiento del asesinato.

Para ello, fuentes del equipo multidisciplinar han revelado que tienen intención de reconstruir la escena del crimen. Hasta el momento se han recuperado objetos personales, ropa e incluso un arma tipo revolver calibre 38.

 

Berta Cáceres

 

 

Varias ONG han condenado el asesinato de la activista hondureña Berta Cáceres y han exigido al Gobierno la investigación inmediata de lo hechos en un comunicado publicado este jueves.

Según la ONG Ecologistas en Acción, Cáceres, representante del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH) y defensora de los Derechos Humanos y el medio ambiente, fue asesinada este jueves en su casa en Intibucá, mientras dormía, a manos de hombres armados que aún no han sido identificados.

La organización han señalado al Gobierno como culpable de su muerte y ha asegurado que la activista “ha sido asesinada por un Estado que resguarda los intereses del capital local, de las empresas trasnacionales que han querido adueñarse de los territorios y de los bienes comunes”.

 

 

111 activistas ambientalistas, como Berta Cáceres, fueron asesinados en Honduras entre 2002 y 2014, y de los que, según datos de la ONG hondureña ACI-Participa, más del 90% siguen sin resolverse

 

 

En el escrito ha recordado que, según un informe elaborado por la ONG Global Witness, 111 activistas ambientalistas fueron asesinados en Honduras entre 2002 y 2014, y que, según datos de la ONG hondureña ACI-Participa (Asociación para la Participación Ciudadana en Honduras), más del 90 por ciento de los asesinatos y los abusos de los Derechos Humanos en Honduras siguen sin resolverse.

La organización ha exigido al Gobierno que se investiguen los asesinatos y que se suspendan todos los proyectos denunciados por los defensores de Derechos Humanos, entre ellos, los proyectos hidroeléctricos Agua Zarca, en el río Blanco, y Blue Energy, en el río Cangel. Además, ha pedido que se retiren los proyectos donde se denuncian violaciones de los Derechos Humanos.

La ONG para el Desarrollo se ha sumado a la condena del asesinato de Cáceres, y ha instado al Estado a promover “políticas que garanticen la protección a las personas que defienden los Derechos Humanos”.

 

 

Por su parte, la oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos ha condenado este viernes el asesinato de Berta Cáceres, la conocida defensora de los derechos de los pueblos indígenas en Honduras, ocurrido el pasado jueves en el departamento de Intibucá, en el oeste del país.

 

 

Cáceres era coordinadora del Consejo de Pueblos Indígenas de Honduras, que luchaba contra la amenaza para las comunidades lenca de la tala ilegal de árboles. En 2015, había ganado el premio Goldman

 

 

 

“Cáceres era coordinadora del Consejo de Pueblos Indígenas de Honduras, que luchaba contra la amenaza para las comunidades lenca de la tala ilegal de árboles. En 2015, había ganado el premio Goldman por su papel clave en contra de un controvertido proyecto de represa en el río Gualcarque”, ha recordado el portavoz del Alto Comisionado en Ginebra, Rupert Colville.

El organismo ha expresado a través de un comunicado su “preocupación” por el hecho de que Berta Cáceres fuera asesinada a pesar de la solicitud que había hecho la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a las autoridades hondureñas de dar a la activista protección especial, tras las numerosas amenazas de muerte que había recibido.

La defensora de los derechos de la comunidad indígena fue asesinada de madrugada durante un asalto a su vivienda en el departamento de Intibucá. El asesinato de esta activista social ha sucedido una semana después de que ella denunciara ante los medios locales el asesinato de cuatro dirigentes de su comunidad.

El presidente hondureño, Juan Orlando Hernández, ha dicho que el asesinato de la activista indígena ha sido un crimen contra el Estado, sentenciando que “no va a quedar impune”. “El Estado de Honduras ha sido atacado de manera directa con la muerte de Berta Cáceres”, ha indicado Hernández, que ha ordenado una investigación profunda que reivindique la lucha de la comunidad lenca.