La ultraderecha crece y se crece en Alemania

La crisis de los refugiados está sacando la peor cara de Europa: la de la intolerancia y la xenofobia. Un sentimiento que, en el terreno político se traduce en un aumento del voto a los partidos de extrema derecha, sobre todo en centroeuropa, Francia y Grecia. Los alemanes van a vivir una prueba el 13 de marzo sobre los cambios que se están produciendo en su sociedad. Tres estados, Sajonia, Baden y Renania, celebran elecciones.

De momento, las encuestas aúpan a la ultraderecha de Alternativa para Alemania (AfD), como el tercer partido más votado. Superan incluso en simpatía al principal partido de izquierdas del país, el SPD, socialdemócrata. Y también a liberales, comunistas y verdes. A nivel federal, las encuestas les otorgan un 12% de los votos, pero en algunas zonas, como Sajonia, el porcentaje supera el 16%. Un espectacular incremento en apenas meses, donde solo obtenían el voto de 2 de cada 100 electores.

Y como muestra un botón. Según publicó el diario Bild, en apenas un mes, este partido ha conseguido recaudar 3,1 millones de euros. Bastó que sus dirigentes lanzaran un mensaje a sus simpatizantes animándoles a realizar donaciones. Su discurso es directo y sin medias palabras: salir de la UE y cerrar las fronteras al flujo de inmigrantes, sean refugiados o simplemente inmigrantes económicos.  “Es nuestro deber defendernos con armas” manifestó la número dos de la ultraderecha, Beatrix von Torch, al ser preguntada por la crisis fronteriza.

En paralelo a su ascenso en las urnas, crecen los actos de violencia. En 2015 se registraron 163 ataques violentos a albergues de refugiados en el país, casi seis veces más que en el año anterior, y más de 1.000 delitos relacionados con los centros de refugiados. Actos que han recibido el apoyo público del AfD. Una violencia que, según los datos oficiales, se asienta fundamentalmente en los antiguos estados del este y en Berlín.

Un caldo de cultivo que se alimenta desde 2014 por Pegida, el autodenominado grupo de Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente que no solo amenaza dividir Alemania, si no también a media Europa desde las sucursales del movimiento que se van creando en varios países, incluido España.

Las concentraciones semanales, todos los lunes, convocadas por Pegida por toda Alemania crecen en seguidores – los asistentes en Dresde, Colonia o Stuttgart se cuentan por decenas de miles-. Manifestaciones que suelen acabar en enfrentamientos con la policía. Varios miembros del movimiento han sido detenidos por lucir esvásticas, amenazar o incluso quemar instalaciones de refugiados.

Este sentimiento de intolerancia de parte de la sociedad alemana a su vez está provocando un endurecimiento del discurso de los democristianos de la CDU, el partido de Merkel, sobre todo todo en materia de inmigración. El ambiente está caldeado en la derecha alemana, el partido bávaro CSU amenaza con llevar a cabo acciones legales ante el Tribunal Constitucional si Merkel continúa con la misma política permisiva de inmigración.